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Viajes

Qué es House Sitting, la forma de viajar por el mundo cuidando casas ✈ 🌎

Actualizada 21/06/2017 03:40

Muchos definen al House Sitting como la forma de viajar sin tener que pagar alojamiento. Pero los que hacen esto dice que es MUCHO más. De hecho, poco a poco está creciendo en Argentina.

¿Cómo funciona? Cuando el dueño de casa tiene que estar afuera por determinado tiempo deja su hogar al cuidado de una o más personas que no pagan alquiler pero se comprometen a cuidar el lugar y las mascotas que ahí viven.

Exequiel y su novia Magalí Vidoz son expertos en House Sitting. No sólo porque pudieron hacerlo en Europa, Australia, Nueva Zelanda, Asia y Argentina, sino porque juntaron todas sus experiencias y las convirtieron en un libro que se llama La guía de House Sitting.

“La idea surgió a partir de todas aquellas veces en las que nos habría gustado recibir un consejo para no tener que golpearnos la cabeza contra la pared para luego recalcular. El objetivo principal de La Guía fue siempre el de dar a conocer esta forma de viaje desde un lado respetuoso, cuidando a la comunidad y haciendo hincapié en los valores que uno debe compartir si quiere ser parte de este intercambio. House Sitting no es para cualquiera”, dice Exequiel.


¿Qué hay que hacer para convertirse en un “sitter”? Pagar una suscripción en una de las webs disponibles (hay varias), hacerse un perfil y escribir una carta de presentación a cada casa que uno quiera aplicar.

Pero Exequiel y Magalí le tienen tanta fe a esta práctica que se animan a decir que no sólo es el presente sino que, por sobre todas, las cosas es el futuro.

“Muchas veces, cuando contamos lo que hacemos entre amigos y familiares no lo pueden creer y nos preguntan: '¿Posta la gente se va y les deja TODO?'. Sí, posta, nos dejan todo. Creemos que House Sitting es futuro porque es una semilla que la componen elementos infalibles: viajes + mascotas +confianza + respeto”.

Hay que una serie de precauciones que el propietario puede tomar para tener más seguridad: firmar un contrato, pedir una fotocopia de DNI, certificado de antecedentes penales y referencias previas de House Sitting o trabajos realizados.


Lucie Aidart es una viajera francesa que también tiene experiencia cuidando casas ajenas y lo cuenta en su blog.

“Es un intercambio de servicios y para mí un trabajo de verdad, con muchas responsabilidades. Tenés que cuidar la casa, las mascotas y la vida de otra persona. Son unas horas de trabajo cada día, y no es que podés irte y después regresar. Tenés que organizar tu vida con la de las mascotas. A cambio, tenés alojamiento gratis y la oportunidad de descubrir otra cultura, otra manera de vivir y otra una ciudad”, nos dice desde Tokio, donde se encuentra haciendo House Sitting desde diciembre.

Si bien pudo hacerlo en Buenos Aires y Bariloche, confiesa que no son muchas las oportunidades que se encuentran en Argentina: “El tema de la inseguridad es difícil. Para mí también lo es. Yo llego a casas que no conozco con todas mis cosas. Por eso es importante tener referencias de House Sitting pasados, hacer una llamada y entrevista por Skype, y tener discusión abierta para que todo funcione bien”.


La otra cara de esta práctica son los dueños de las casas. Bernardita Bielsa habla de las experiencias que tuvo al dejar su casa de Alto Alberdi, Córdoba, al cuidado de distintas personas.

“No es fácil estar del otro lado, pero todo se pone en marcha para que la persona que ingresa pueda estar cómoda y resolver rápidamente los problemas si estos surgieran. En nuestras experiencias, cuando regresamos, estaba todo en funcionamiento. Te das cuenta enseguida que la persona estuvo cómoda y que además disfrutó del lugar, que eso es lo que más importa”, dice.

En Argentina la gente no entiende el sistema, prefiere dejar la casa cerrada. Una lástima. Dejar la casa a cuidado de otra persona es algo distinto, tenés que aceptar que otro va a vivir tu vida, pero lo que ellos te dejan a cambio cuando regresás no tiene precio”.