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Sexo

Sofía nos cuenta cómo es ser asistente sexual y trabajar con personas con diversidad funcional 👆

Actualizada 15/02/2018 06:08

Sofía Compañía tiene 26 años y es trabajadora sexual. Dentro de las varias especialidades que puede tener esta profesión ella se dedica, no exclusivamente pero casi en su mayoría, a la asistencia sexual:

“La diferencia es que trabajo con personas con diversidad funcional de distintos tipos. No hablo sólo de una persona en silla de ruedas, que si bien lo incluye, hablo de toda una serie de diversidades funcionales tanto físicas como cognitivas”.

A Sofía muchas veces la contactan amigos, familiares o profesionales que trabajan con el futuro cliente para hacer de puente porque no siempre es fácil para la persona con diversidad funcional dar este paso.

“Hay una evidencia muy grande de la interdependencia en la diversidad funcional, no es tan fácil como yo te llamo y voy al telo, a veces hay todo un proceso, a veces no”, cuenta. También dice que tiene un listado de albergues transitorios aptos para las necesidades de sus clientes (rampa, acceso funcional, espacios, etc.)


Parte de su trabajo puede consistir en reuniones previas con el futuro cliente y sus asistentes y /o familiares. “Siempre es importante tener una instancia de charla a solas, eso no se negocia”, explica. En estas charlas se hablará sobre su experiencia, o no experiencia, expectativas, si es que hay recursos técnicos específicos a utilizar durante el encuentro, si va a haber necesidad de asistencia de otras personas o cualquier tema que sea necesario charlar de antemano.

Sofía cuenta que algunas personas le dicen que como no tiene erecciones no pueden tener sexo. Ella abre el panorama:

“Hay infinidad de formas de encuentros, no en todos necesariamente hay sexo penetrativo. Tiene que ver con desaprender un poco lo que tenemos en la cabeza que es coger, ese imaginario colectivo, y ponerse creativo. A partir de ahí se trabaja.”


Algunas veces quisieron contratar a Sofía y que no le diga a la persona que recibe el servicio que ella es una trabajadora, le pedían que simule una instancia de seducción. Sofía nunca accedió a esto, ella prefiere charlar todo.

“Para mí el horizonte de la asistencia es: vamos viendo cada vez lo que podés hacer, hasta dónde, cómo, siempre tratando de ir superando ciertas cosas, cosas mínimas -o máximas- como ponerse un preservativo. Que yo sea una asistente sexual no es que yo haga todo y la persona está ahí tirada”


Mientras charla Sofía explica la importancia de la lengua, los besos, las fantasías, todo un universo sexual por explorar que va más allá de esa imposición de sexo = penetración.

Me encontré aprendiendo muchísimo sobre sexualidad en la experiencia con tanta diversidad de cuerpos. Son infinitas las posibilidades de sexualizar el cuerpo y las prótesis, que en este caso vienen a formar parte del cuerpo. Erotizar y libidinizar las prótesis”, comparte Sofía Compañía.


Aclara que esta no es la única forma en que las personas con diversidad funcional pueden tener sexo. Habrá quienes gestionen sus formas de placer y encuentros. Para quienes no pueden, no lo deseen de ese modo, o simplemente prefieran hacerlo de esta manera, existe la asistencia sexual.

“Yo no soy una trabajadora de la salud con conocimientos sexuales, yo soy una trabajadora del sexo con conocimientos específicos en relación a algunas condiciones de diversidad funcional, ni siquiera todas”, explica.

Si te interesa el tema podés seguir a Sofía Compañía en redes. También te recomendamos mirar el documental español ‘Yes, We Fuck’.