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Sexo

Fui actor de Playboy y te cuento cómo es este laburo 😮

Actualizada 21/09/2017 04:38

Federico G. Blanch (35) fue operario de Mercedes-Benz y hoy trabaja en un banco, pero en el medio tuvo un laburo que ni él esperaba.

Entre 2008 y 2009 Federico G. Blanch (35) trabajaba como operario para Mercedes-Benz. Además, en su tiempo libre hacía modelaje.

“Un día me mandaron desde la agencia a hacer un casting y lo único que me avisaron es que tenía que ir en boxer. Yo me animé porque para mí era como estar en malla. Llegué y me hicieron presentarme como en cualquier otro casting, pero en plena charla con la productora entró una chica en ropa interior y me empezó a tocar el pelo y la espalda. Mientras, yo tenía que seguir hablando como si nada”.


Cuando terminó toda esa secuencia que Federico seguía sin entender, le pidieron que firme un contrato.

“Abajo de todo decía: ¿acepta quedarse en ropa interior? Sí. ¿Acepta interactuar con mujeres? Sí. ¿Acepta hacer desnudos? Y… ya estoy acá, así que sí. ¿Acepta hacer escenas eróticas? ¡Ahí dije ¡’¿dónde estoy?’! Y puse que sí. Recién al final leí que decía ‘Playboy Argentina. Todos los derechos reservados’.”

Federico conocía Playboy, pero nunca se le había cruzado por la cabeza trabajar en la revista o en el canal de televisión. Salió del casting pensando que no había quedado.

“Había flacos súper trabados y con una altura increíble, yo no podía quedar ni a palos”. Pero a los 15 días le llegó un mail.

Lo habían elegido para participar de Playboy Attack, un programa de TV similar a un reality show en el que 7 conejitas iban “capturando” hombres por la ciudad y ellos tenían que ganar juegos eróticos para llegar a la final.


No había sexo explícito. Los capítulos eran, por ejemplo, en un pelotero. El juego de ese capítulo consistía en embocar pelotas en una especie de cesto con una chica casi desnuda adentro. Con otro chico más estábamos cada uno en una pileta llena de pelotitas con dos chicas en ropa interior que nos tocaban para distraernos”.

En otra grabación, Federico estaba en una fábrica abandonada y tenía que, en un tiempo limitado, vestir y desvestir a 3 chicas y sumar los números pintados en el cuerpo de una chica totalmente desnuda para después escribir la respuesta en su cola, mientras otra lo “molestaba”.

Fui sólo tres veces y me pagaron $ 250 por capítulo grabado. Por desfile te pagaban $ 100 y había otros trabajos que se hacían gratis directamente, así que por un día completo de 7 a 19, lo que pagaban estaba bien”, cuenta.

Si bien al día de hoy la experiencia no le da verguenza ni lo oculta, en su momento prefirió no decírselo a sus viejos, pero ellos tardaron muy poco en enterarse.

La productora llamó a mi casa y atendió mi mamá. Le dijeron que necesitaban que ella los comunicara conmigo porque había sido seleccionado para trabajar para Playboy y necesitan que vaya un día más a grabar”.


Según Federico, excitarse durante las grabaciones no era algo que lo preocupara. “Entre seguridad, productores, luces, cámaras y maquilladores había mucha gente y todos eran muy profesionales”.

A las conejitas que lo intentaban seducir durante las grabaciones se las cruzaba después en el bondi. “Algunas eran más copadas y con otras no cruzaba más que un hola, como en cualquier trabajo”.

Aunque ahora trabaja en un banco como administrativo, el ex modelo y actor dice que “si hay plata de por medio”, él volvería a hacerlo.