Tenemos el mejor newsletter del mundo mundial. Posta!

Lo escribimos a mano. Un correo por día con noticias para nuestra generación. Simple. Sin vueltas y sin spam 😉

Series

Por qué ‘Please like me’ cambió mi manera de ver series 📺

Actualizada 14/04/2017 09:00

Josh es un veinteañero recién arrojado del closet que debe aprender a vivir su homosexualidad.

El cuadro se completa con una madre suicida, amigos que tampoco saben cómo lidiar con su propios vínculos heterosexuales, un padre bien intencionado, pero algo torpe, y la vida adulta persiguiéndolos.

Esta serie australiana desembarcó en Netflix con su lenguaje crudo, a veces incómodo.

Muestra que se puede hacer humor y a la vez hablar responsablemente de temas como aborto, suicidio y gays sin caer en parodias y clichés.

Cada capítulo tiene el nombre de una comida y en el opening se ve a los protagonistas en plena preparación. Porque en esto reside el sabor de Please like me, ser agridulce y deliciosa.


QUE EL PROTAGONISTA SEA GAY NO VUELVE GAY A LA SERIE

“Creo que debemos separarnos. Siento que nos hemos ido alejando. Además, sos gay”, le dice Claire para terminar el noviazgo con Josh en el episodio 1.

Please like me trae algo muy valioso: visibilidad.

Pero lo hace sin convertirse en una parodia de sí misma.

Josh es neurótico, inseguro y ADEMÁS: gay. No se crean estereotipos que después violenten a la comunidad.

La diferencia entre las relaciones homo y las hetero van por la idiosincrasia de cada una, pero nunca se las trata de manera “especial”.

Acá lo quirúrgico va en la ejecución, no en el tema.


CÓMO REIRSE DEL SUICIDIO SIN SER FRÍVOLOS Y ADEMÁS DENUNCIANDO

Josh y Tom están de camino al hospital porque su mamá intentó suicidarse y aun así pueden hablar de chongos.

De nuevo, ninguna temática es tratada con la solemnidad que le sobra a la mayoría de los guiones.

Acá, lo incómodo y dramático no necesita ser enfatizado, está tan bien abordado que te atraviesa sin que la escena deba marcártelo con música o diálogos regurgitados.

Las enfermedades mentales son protagonistas. Están las voces de cada individuo, los sentimientos que generan y la mirada de cómo funcionan (o no) las instituciones mentales.

No se apela al paternalismo ni a la pena. Y eso vale.


LO BUENO DE TENER AMIGOS NO ES CUANTO SE QUIERAN SINO LO MUCHO QUE PUEDEN AGREDIRSE, ACOMPAÑARSE, DAÑARSE Y NECESITARSE, ¿NO?

Así es el trato entre Josh y su amigo Tom. Y eso mismo que hacen entre ellos lo aplican corrosivamente sobre quienes intentan entrar al grupo.

Como cuando a la noviecita de Tom se le ve la toallita en su acto escolar. El nivel de agresión entre ellos desborda llenando de mierda a todos quienes los rodean. Y así también el afecto, el bancarse y estar. Esta es una serie de eso: vínculos y cómo no morir en el intento.


Cada personaje te genera todo: desde odio a compasión pasando por amor.

No son estáticos, sino que comparten una curva emocional que te hace dialogar con su presencia. Van mutando, no se autoparodian sino que todo el tiempo despliegan algo nuevo.

Aborto. Información objetiva y una mirada subjetiva para activismo en serio y en serie

Cuando Claire decide abortar, las escenas contrabandean información súper necesaria sobre el tema. Se permiten mirar esto con las contradicciones y confusión subjetiva de las personas implicadas.

Desde Claire diciendo: “me niego a sentirme mal, porque son solamente células, y cada vez que deciden multiplicarse están tomando una decisión terrible, y necesitan ser detenidas”, hasta Josh sugiriéndole que lo tengan juntos.


Y la acidez como sello cuando Claire despide el feto en el baño y le dice a Josh que está del otro lado: “¿le debería sacar una foto? ¿Mostrársela a la gente cuando me muestra fotos de sus hijos?”.

Entonces:

Mientras a las demás producciones que intentan reflejar “la vida real” se les notan los hilitos del decorado, acá vemos una creación que vive.

Cuando las demás tocan los temas como metiendo la puntita del dedo en la pileta, acá se mandan de bomba.


Y aunque Please like me es un éxito, Josh Thomas ya anunció que la cuarta fue la última.

Duele, pero quienes tuvimos que mirar (padecer) las últimas temporadas de Friends, agradecemos.