Tenemos el mejor newsletter del mundo mundial. Posta!

Lo escribimos a mano. Un correo por día con noticias para nuestra generación. Simple. Sin vueltas y sin spam 😉

Orange is the New Black

Por qué Orange is The New Black es la serie feminista que tenés que ver 💪

Actualizada 07/06/2017 09:00

Flor se copó mucho y tiró este análisis que te puede ayudar a verla con otros ojos.

Sí, hay spoilers de la cuarta temporada, no de la quinta. Trust no bitch. Así que estás avisad@!

Seguramente ya viste el tráiler de la quinta temporada de Orange is the New Black, la serie original de Netflix y que no hace más que ponerse mejor cada año.

Si no lo viste, miralo acá


Lo que sabemos hasta ahora, es que la quinta temporada va a narrar el motín en Litchfield.

Para mí, la cuarta temporada de la serie resultó reveladora en más de un aspecto y entre lo académico y lo emocional, te invito a pensarla conmigo.

¿Por qué la cuarta temporada es imprescindible?

La construcción de Orange desde sus inicios es la definición de la tensión.

Pero se vio con muchísima más claridad en la última: mientras que en el final de la tercera las reclusas huyen de sus realidades un rato para refrescarse en el lago, redimiéndose con ellas mismas, entre ellas y hasta con el mundo, en la cuarta esa salida al mundo es lo que las expone a una situación de vulnerabilidad ante el poder de otros.


Con un nuevo grupo de oficiales a cargo, la cárcel se vuelve una olla de presión inmanejable: oficiales violando reclusas, tortura (“¿Qué preferirías comer? ¿Un ratón bebé o diez moscas?”), tratamiento inhumano, cero reconocimiento de sus necesidades, trabajo casi esclavo y la culminación de la tragedia: la muerte de Poussay.


EL PUNTAPIÉ DE LA QUINTA TEMPORADA: SER MUJER ES MATAR O MORIR

A Poussey la mata el único oficial con conciencia, pero llevado por la obligación, la tragedia, su contexto machista.

El caos no empieza ahí, sino cuando a él lo protegen de su culpa, lo cuidan mientras que a ellas las dejan con el cuerpo un día entero en el piso para facilitar el manejo de la prensa.

Y la otra línea argumental fuerte es el asesinato del sicario disfrazado de oficial que comete Alex en defensa propia.

Como no le cabe duda que nadie va a creerle, o van a darle el valor a su vida, se ve obligada a cortar, esconder y enterrar el cuerpo y eso es lo que la persigue toda la temporada.


CHAU, REFLEJO TELEVISIVO DEL ROL DE LA MUJER

OITNB nos ofreció desde el primer día el catálogo de personajes femeninos más justo, abarcativo, variado y realista que alguna vez haya pasado por la ficción.

No se las retrata como mujeres en tanto la televisión nos acostumbró (o sea, a ser mujeres en función de), sino como personas únicas, con sus altas y bajas, defectos y virtudes, características que las vuelven entrañables, dilemas, arcos de transformación y cambios de dinámica unidas por una sola cosa: todas tomaron malas decisiones; y ahora comparten un hogar: la cárcel.


NO HAY ACTRICES PEQUEÑAS, NI PAPELES PEQUEÑOS.

Son mujeres que pulsan, que luchan contra sí mismas y contra el mundo que las rodeó sin importar cuánta plata tenían antes de entrar, su raza, religión, si habían estudiado o habían nacido con un género que no les correspondía.

Y ninguna de ellas es menos fascinante, importante, ni su historia no merece ser contada.

Es por eso que a veces nos sorprenden capítulos centrados en un personaje que, hasta ese momento, parecía ser insignificante para la trama.


Las peleas de poder, negocios internos, prejuicios y luchas de clase son las que dividen a los grupos no sólo por elección sino por determinación: hay un pabellón del ghetto, otro para las mujeres mayores, otro para las latinas.

Aún si ellas pueden ir rompiendo esas barreras en la mayoría de los casos por necesidad, por amor, por afecto y por orgullo, alguien (llamémoslo “la sociedad” para simbolizarlo), las ubica donde se supone que tienen que estar.


Conocer sus flashbacks y la vida que tenían antes nos ilustra un poco sus cómo, sus porqué y sus para qué hacen lo que hacen, hablan como hablan y eligen lo que eligen.

Sin embargo, las conocemos ya presas, con las cartas echadas, y en el marco de un reflejo simbólico de lo que es ser mujer en una sociedad machista.

El que decide que no es necesario que puedas acceder gratuitamente a un tampón sin crédito en la despensa es un hombre.


¿CÁRCEL DE MUJERES? MUNDO DE HOMBRES

Está todo ahí, todo lo que pasa en el patriarcado, pero extrapolado: el que cree que ellas se aman, cogen o hacen la paja para él.

El que cree que por tener más poder elige sobre tu cuerpo y tu embarazo.

El que te puede cachar contra una pared y hacerlo para su disfrute.

El que viola y después lo justifica por amor.

El que literalmente puede ahogarte y no escuchar tu pedido hasta matarte, es, para nada casual, un hombre.


Las peleas entre ellas, intensificadas al máximo durante la última temporada, podrían dar pie al prejuicio más viejo del libro: “Las mujeres son conventilleras”, sino estuviera tan bien escrita y hubiera tan poco librado al azar.

Pelean por sus intereses, sus creencias, su comodidad o su orgullo.

Pelean porque las entrenaron para eso, para competir, desde mucho antes de entrar a la cárcel.

Desconfían de ellas porque es lo que todas las mujeres creemos que hay que hacer hasta que nos avivamos y nos damos cuenta que es sólo otra forma de control.


¿QUÉ PASA SI SE ACUMULA SUFICIENTE TENSIÓN EN UNA TRAMA (Y EN LA VIDA)

Una esvástica marcada a fuego por venganza en el brazo de una, amenazas de muerte por el negocio de droga de otra, el encubrimiento de un asesinato en defensa propia, el cadáver de un hombre que desata el caos policial y el cadáver de una mujer que no vale siquiera para levantarla del piso, es lo que lleva a ese momento donde nos quedamos, con el arma apuntando a un tipo arrodillado y desvalido entre cientos de presas iracundas.


¿Ese oficial es la sociedad, es el Estado, es el machismo?

Puede ser que sea todo, o no sea nada.

Lo que sí sabemos es que esa olla de presión reventó, los pabellones se quedaron sin paredes, las luchas entre ellas pasaron a segundo plano y no les queda otra que para sobrevivir, unirse.

Olvidarse de lo que les enseñaron, aferrarse al conjunto por género, por necesidad y por hartazgo, y empezar a exigir lo que merecen, lo que les corresponde y el trato digno que ni siquiera deberían pedir, donde sus vidas sean importantes y valiosas, donde un hombre no decida cosas que no debería decidir sin conocerlas, donde sean únicas y estén a salvo.

Y eso seguro te suena.


No sabemos qué va a pasar en esta quinta temporada, pero sabemos que hay algo del reflejo que nos toca de cerca, y nos hace desear que tanto para ellas como nosotras, la vida sea un poco más justa.