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Negocios

Cómo Instagram cambió la venta de ropa usada 👕👚👗

Actualizada 18/04/2018 03:45

¿Alguien sigue saliendo a mirar vidrieras? Ahora que casi todas las marcas tienen tienda online y cuenta en redes sociales, el modo en el que compramos ropa cambió: ya no se trata tanto de ir a ver qué hay, sino de ir a buscar exactamente eso que vimos en el teléfono mientras viajábamos en el subte o esperábamos que nos atiendan en un consultorio. Lo mismo pasa con las tiendas vintage: aunque en Buenos Aires hay un montón de ferias americanas para visitar en carne y hueso, cada vez son más las tienditas que armaron su vidriera en Instagram.

V.A. Room: la unión hace la fuerza 💪

Muchas tiendas comparten showroom físico: Vintage Affair Room, por ejemplo, reúne a once tiendas con ropa vintage y de segunda mano en un departamento de Congreso.

Aunque lo llevan Sonia y Soledad, amigas desde el secundaria que atienden de lunes a viernes y coordinan todo, las chicas aclaran que el esfuerzo es de todas las ferias que forman el showroom.

“El room empezó a partir de un evento mensual que organizamos hace dos años, el Vintage Affair, que es un gran evento de ferias americanas”, explica Sonia. “Las ultimas ediciones tuvimos mas de 40 percheros, 40 marcas distintas. Veíamos era que venía muchísima gente y nos preguntaban si había lugar entre evento y evento para probarse y ver la ropa más tranquila. También las ferias necesitamos un espacio físico para mostrar nuestra ropa, para no hacer entregas en cualquier lado, para que la gente antes de comprar se pueda probar”.


Cada una de las once ferias de V.A Room tiene su propio criterio de búsqueda, rescatan prendas vintage o de segunda mano que tengan que ver con un estilo particular que quieran recrear.

Soledad y Sonia también tienen una propia: Las Guardianas, con la que empezaron hace más de 4 años. El showroom también las une a todas en un perfil de Instagram propio, donde publican looks con ropa de las distintas ferias como si fueran cambiándole de ropa a un maniquí.

“Ahora está bastante de moda valorizar prendas de otras épocas, sobre todo los 80 y 90, que es lo que nos especializamos en el showroom”, dice Sonia. “En cuanto al vintage es un término que se usaba mucho en los vinos en Francia, que tiene que ver con el mejoramiento de la calidad de los productos a través de los años”.


Un look de Pura Bagunza, parte de V.A.RoomVintage Reciclado: toda prenda tiene una historia 👚

María De Piero tiene 31 años y la noche antes de salir a comprar ropa para su tienda Vintage Reciclado no duerme.

“Mi familia me dice que me pongo como si estuviera por irme a Disney”, cuenta en el departamento de Palermo donde funciona su showroom. Siempre fue de recorrer ferias buscando ropa para ella, le encantaba fanfarronear cuando alguien elogiaba lo que tenía puesto y decía “lo compré por dos mangos en una feria”. Empezó con un perchero y ahora tiene clientas fijas que la visitan todos los meses y hasta le piden que les busque prendas determinadas.


MARÍA EN SU MINI SHOWROOM

Le gusta pensarse como una rescatista y no tiene problemas en revelar los lugares en los que compra: la diferencia, dice, está en el ojo que puede encontrar un tesoro en una montaña de ropa desordenada, casi descartada, toda mezclada. Al principio intervenía todas las prendas: a todo le ponía un detalle, le cambiaba los botones o le subía el ruedo. “Después me di cuenta de que algunas prendas no necesitan que les hagan nada”, explica.

“Muchas chicas me preguntan ¿dónde conseguís las cosas? y yo no tengo problema de decirlo: me muevo solamente en circuito de ferias solidarias, de Cáritas, de parroquias. No voy a comprar a la Quinta Avenida ni acepto que me vendan, porque sería muy fácil…a mí me gustan los lugares a los que voy yo, donde hay que ir temprano, sacar número. Me gusta porque las prendas así tienen una segunda oportunidad”.


UN TAPADO AMARILLO RESCATADO POR MARÍA DE PIERO

En su caso, Instagram le hizo todo mucho más facil: para ella no tiene sentido armar una tienda online porque ni bien sube una foto de una prenda a su cuenta siempre hay alguien que se la reserva o pide ir a verla al showroom. Su lema es que “cada prenda tiene una historia”, por eso alguna vez fantaseó con hacerle a cada cosa un pasaporte para registrar de dónde vino y con quién se fue. Su fuerte son la moldería clásica, los vestidos, las camisas y las polleras, no vende nada -¡nada!- de jean, ni de algodón.

Amor Vintage 😍

En el mundo vintage hay prendas difíciles: es complicado encontrar buenas prendas de lana por ejemplo. Ahora que se usa la ropa noventera, los jeans anchos y claritos cotizan como el bitcoin.

Florencia Linera sabe dónde encontrar esas prendas codiciadas pero no revela su receta mágica. Como María, empezó con su propia tienda, Vintage Love Boutique, un poco jugando. Tenía mucha ropa que había comprado en ferias en su armario y empezó a venderla. Tiene dos tipos de clientas: las chicas más chicas, que en general buscan prendas parecidas a las que están de moda en la vidriera de un shopping y las que buscan algo mas extraño, algo que se diferencie de lo que está en todos lados.


LA ÚLTIMA CAMPAÑA DE VLB: FOTOS DE ALEXAN SAR.

Para ella la distinción entre muchas de las tiendas no es tanto el producto en sí sino cómo lo muestran: cómo combinan las prendas, en qué estética se inspiran, a qué público apuntan. A diferencia de esas ferias americanas donde se puede encontrar casi cualquier cosa, estas nuevas tiendas vintage ya funcionan como marcas, con una identidad bien definida y hasta hacen campañas de fotos.

“En realidad la ropa vintage que conseguimos la mayoría de los que vendemos es la misma, el tema es cómo vos lo encuadrás, cual es tu edición de eso, cómo vos lo presentás: yo siempre lo manejé desde una mirada femenina y joven, como súper adolescente”, explica Florencia. Como María, ella tiene su propia definición de vintage. “Para mí, es de los 90 para atrás: ya después es muy actual y no lo considero vintage sino de segunda mano”.