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naturaleza

Dos amigos armaron un emprendimiento de mini-huertas urbanas INCREÍBLES 🍃🌽🍎🍅

Actualizada 26/03/2018 05:05

Hartos de comer verduras sin sabor y contaminadas por químicos, dos amigos del club decidieron hacer algo al respecto y lanzaron Huerta Nostra, un emprendimiento de huertas a domicilio.

“No hay nada como consumir alimentos cultivados por uno mismo, su sabor y nutrientes no tienen comparación con lo que se compra en el supermercado”, dice Sebastián Utard, de 22 años, uno de los fundadores de Huerta Nostra.

Este estudiante de Comunicación Social y su amigo Joaquín González, licenciado en Psicomotricidad, lanzaron hace un año este emprendimiento y, aunque empezaron de a poco, ya llevan más de 100 huertas vendidas.

Si bien la idea surgió de Joaquín, que en su laburo hace terapia a partir de los oficios y venía con ganas de hacer algo con plantas, el proyecto lo armaron entre los dos. Sebastián se puso la iniciativa al hombro e hizo una formación en carpintería para diseñar y armar las estructuras.

Entre los dos hacen todo: confeccionan los cajones y estructuras, compran la tierra y las plantas en el vivero y se ocupan del diseño y la instalación de las huertas, así como de dar consejos para su mantenimiento y de comunicarlas en las redes sociales.


Aunque cada Huerta Nostra está hecha a medida para el lugar donde va a ser instalada, el concepto más vendido es el de las “mini-huertas” que se adaptan a todo tipo espacio. Una solución para que cualquiera pueda tener su huertita en la ciudad.

Las mini-huertas además de prácticas son estéticas. Armado con corteza y dos aromáticas a elección, el cajón de madera barnizado -de 20x30 centímetros.


Cada cliente elige cómo armar su huerta con lo que más le gusta: desde los condimentos clásicos (orégano, albahaca, ciboulette) hasta los plantines más variados (frutillas, tomateras, ajíes).


Aunque el cuidado de la planta es importante, Joaquín resalta también lo “sanador” que termina siendo el contacto con la naturaleza, citando como ejemplo la aromaterapia o las plantas medicinales.

Entre la facu y el laburo, los chicos no tienen “el tiempo necesario” para desarrollar mejor su proyecto. Igual, los dos destacan lo copado que es emprender.

“La sensación de saber si algo va a funcionar o no es muy satisfactoria, mismo si no anda. Lo peor que podés hacer es quedarte con la vena”, opina Sebastián, que resalta además la importancia de perder el miedo a innovar y adaptarse

Para este nuevo año quieren armar kits de mini-huertas para mandar por correo y empezar a meterse en el mundo de las ferias.