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Fiestas

Turbo Ballroom: la noche queer donde se compite haciendo voguing, lipsync o freestyle 🌈

Actualizada 06/12/2018 05:22

Acá las peleas nunca son a las piñas. En los ballrooms (salones de baile) las peleas se dan haciendo voguing, freestyle o lipsync.

El Turbo Ballroom es un evento LGBTIQ que se hace un domingo por mes en el centro cultural La Confitería, en Colegiales en donde personas de la comunidad LGBTIQ se disputan un premio en efectivo en cada una de esas categorías.


“Para nosotros es una parodia de una competencia porque si bien hay premios y una crítica de un jurado, lo que más nos interesa es que todxs los que vayan se puedan expresar y bailar de forma medio catártica”, cuenta Rodrigo Rotpando, el organizador de este ballroom y de las Fiestas Turbo.


La tradición de los ball empezó en los 80, de hecho fueron documentados en una peli -ya clásica- que se llama Paris is burning. Según explica Rodrigo, su idea no era “recrear un ballroom 100 por ciento”, por eso agregaron otras cosas, como la categoría freestyle.

Sonica Satana es la host del evento, una drag de 26 años que ya había organizado una movida similar en el Conurbano: Varela’s Burning. “Siempre fui escéptico de la cultura drag hasta hace un tiempo que conocí a las de la nueva generación, como Sónica, que encontraban en esa práctica una manera performática de subvertir el género preestablecido”, cuenta Rodrigo.


“Para mi ser drag no es solo montarse y hacer una perfo -cuenta Sónica-, en el momento en que te ponés una peluca ya estás haciendo algo político porque la sociedad no quiere que andes con peluca”. La host del ballroom también cuenta que en el drag encuentra “una manera de desarmar todo lo preestablecido sobre cómo ser varón o mujer” y que en este lugar “eso siempre se está deconstruyendo” .

Entre el brillo del glitter y la destreza para bailar y hacer lipsync (playback) lxs participantes compiten para llevarse el reconocimiento del jurado, 1000 pesos en efectivo en las categorías principales y 500 en el freestyle.


Más allá del premio en cash, el ballroom es como un refugio para todxs lxs que tengan ganas de mostrarse y sentirse distintxs. “Para mi el ball y la fiesta son algo central, son cultura y bajo el contexto donde vivimos, donde la gente está alienada o tiene poco tiempo, la fiesta es uno de los pocos refugios para expresar nuestra libertad y nuestras cosas lúdicas”, dice Rodrigo. Es por eso que esa pasarela, ese ball, termina siendo un espacio de resistencia.

Imanol Subiela Salvo