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Feminismo

Varias referentes del feminismo opinan sobre el porno, la prostitución y el alquiler de vientres 

Actualizada 15/08/2017 06:06

1. PROSTITUCIÓN A FAVOR:

Por lo general, quienes están favor de la prostitución afirman que es un trabajo como cualquier otro (todos usamos el cuerpo para trabajar de una u otra manera). También se basa en la libertad: cada mujer puede hacer lo que quiera con su propio cuerpo.

“El trabajo sexual es un servicio que se ofrece a cambio de un reconocimiento económico como cualquier otro trabajo. Ninguna elección de trabajo es libre, todos estamos condicionados y por supuesto hay personas que están más condicionadas que otras. Nosotros no hablamos de elección libre, es decir, sabemos que bajo un sistema capitalista todos elegimos bajo ciertas condiciones, el tema sería que si las únicas opciones que tienen las personas pobres, migrantes sin papeles o trans son esas, ¿vamos a abolirlas o vamos a buscar que puedan ejercerlas en mejores condiciones y pedir al Estado otras alternativas laborales para esas personas?”, dice María Riot, trabajadora sexual feminista.

“Pedimos derechos laborales para las trabajadoras sexuales. Somos conscientes de la sociedad en la que vivimos y también pedimos un cambio, no planteamos la prostitución como el paraíso o un trabajo deseado por todas, hay personas que queremos seguir ejerciendo en trabajo sexual y otras que no, por eso pedimos derechos para ambas pero también alternativas laborales para que puedan acceder esas personas que no quieran ejercer el trabajo sexual”, agrega.


EN CONTRA:

Quienes están en contra, denominadas generalmente abolicionistas, plantean que se monetiza el cuerpo femenino y se lo trata como un objeto de consumo que existe con el único objetivo de satisfacer sexualmente al hombre.

Diana Maffia, Directora del Observatorio de Género, aclara que “el abolicionismo no es prohibicionista. Lo que el abolicionismo intenta atacar es el sistema prostituyente, no a las personas en prostitución, porque este sistema implica condiciones de desventaja para las personas que están en situación de prostitución, el hecho de que sus cuerpos son transformados en una mercancía, en un sistema de intercambio en el que las mujeres estamos marginadas. Hay muchas mujeres que ejercen por su propia decisión una prostitución de alto nivel donde tienen otros recursos sociales, psicológicos, cognitivos y de toda índole para hacer un uso de su cuerpo que no invada su subjetividad y que no las estigmatice, muchas de ellas son activistas a favor del reglarentarismo y lo toman como una cuestión de libertad personal, pero en la mayoría de los casos las mujeres caen en la prostitución por marginación y no por propia decisión”.

Nora Pulido, docente y activista, agrega que “decir que las mujeres que están en prostitución están ejercitando un derecho a su libertad sexual es el mundo del revés, porque cualquier persona que tenga un interés en la historia de las mujeres sabe que la prostitución es una institución que a través de los milenios siempre sirvió para sojuzgar el cuerpo, la sexualidad y la vida de las mujeres.”

2. Alquiler de vientre o maternidad subrogada A favor:

Si bien hay bastante consenso entre el feminismo sobre los motivos para rechazar el vientre de alquiler, algunas personas están a favor, aludiendo a que es una transacción entre dos (o más) personas adultas que dan su consentimiento. A la mujer gestante le sirve económicamente y a la mujer u hombre que “alquila” el vientre, le sirve por un deseo de ser padre o madre que no puede cumplir por sus propios medios.

En esta postura entra en juego nuevamente la libertad del cuerpo y el consentimiento (cada mujer tiene derecho a usar su cuerpo como quiera y a aprovecharlo como mejor le parezca).

Con el caso de Marley y Luciana Salazar, el tema volvió a estar en agenda dentro y fuera del feminismo. El colectivo que defiende más férreamente la regulación de los vientres de alquiler suele formar parte de la comunidad LGBT de clase alta, ya que para muchos es la única posibilidad de tener un/a bebé con sus genes. Por supuesto, eso generó mucho debate dentro de la misma comunidad LGBT (más que en los espacios solamente feministas que en general suelen estar en contra). Incluso a los defensores de esta modalidad se los denominó “gaypitalistas” (una mezcla entre gay y capitalista).


EN CONTRA:

Parte de la base de que en los vientres de alquiler, se usa a las mujeres como “vasijas” o contenedores y no como como personas, sujetos de derechos.

Se sostiene además que se trata de la mercantilización de la mujer pobre: aprovecharse de una mujer con bajos recursos económicos que se somete a este tipo de tratamientos únicamente porque necesita la plata para sobrevivir .

Podés leer más opiniones en contra de manera muy clara y completa en la página de “No somos vasijas”.


3. PORNOGRAFÍA A FAVOR:

Hay muchos grises en las opiniones a favor de la pornografía dentro del feminismo.

Algunos sectores afirman que hay que respetar el derecho de la mujer a usar su cuerpo como más le guste, otros hablan de que la pornografía trae beneficios para las mujeres y otras personas directamente están en contra del porno hegemónico o mainstream pero abogan por una pornografía feminista que lo reemplace o, al menos, amplíe el abanico de opciones.

Las que están en el extremo de la defensa, denominadas “pro-sexo”, defienden la elección de las mujeres a participar y consumir pornografía y consideran que beneficia a las mujeres personal y políticamente porque ofrece una vista panorámica a las posibilidades de explotar la propia sexualidad, permite a las mujeres experimentar y disfrutar de escenas que rechazarían en la vida real.

Por otro lado, están quienes solo defienden el porno feminista en detrimento del porno hegemónico: “Necesitamos más mujeres detrás de cámara y en el proceso creativo. En la pornografía feminista hay diversidad de cuerpos, formas, colores, edades. El porno mainstream no ve al sexo como algo que ocurre entre dos personas sino como algo que se le hace a una mujer, hay un componente de machacar a la mujer. La pornografía puede aportar libertad sexual y ayudar a muchas personas a liberarse, pero también creo que la pornografía mainstream dificulta a muchas personas encontrar su propia sexualidad porque lo que ven repetidamente es una relación entre hombres y mujeres donde el hombre el dominante y la mujer es una especie de herramienta que está ahí para ayudar a que ese hombre tenga su eyaculación, es su único papel. Es momento de cuestionarla y encontrar una alternativa”, propone Erika Lust, directora de cine porno.


EN CONTRA:

Este punto de vista cuestiona todo tipo de pornografía.

Diana Maffia afirma que “la pornografía va marcando un modo de sexualidad muchas veces violento y objetivizante de las mujeres, fragmenta el cuerpo, no hay una persona frente a esa sexualidad sino una parte del cuerpo en primer plano que satisface al varón”.

“Esa fragmentación, esa cosificación, ese modo de sexualidad genera un estereotipo que afecta a todas las mujeres porque sentirán que esa es la sexualidad que satisface a un varón y entonces no pensarán en su propia satisfacción de la sexualidad. Hay prácticas en las cuales se considera un avance entre las mujeres que entren como sujetos en este mercado y se consume ‘pornografía para mujeres’ como si fuera un avance. En una sociedad capitalista, el esfuerzo de las mujeres no debe ser cambiar de posiciones y transformarse en explotadoras”, finaliza Maffia.