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Feminismo

Eva, Romina y Valentina te cuentan cómo se vivió el Encuentro Nacional de Mujeres desde adentro 💪

Actualizada 19/10/2017 02:01

El 14, 15 y 16 de octubre se realizó el 32° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Chaco.

Más de 70 mil mujeres de todo el país se acercaron a la ciudad de Resistencia para unir sus voces en la lucha feminista, ir a más de 71 talleres y exigir sus derechos. Eva, Romina y Valentina nos cuentan cómo vivieron la experiencia.

Eva de Rosario (60 años)

Fue a 10 encuentros: “Voy porque nos empodera… es el único espacio horizontal y plural para debatir nuestra problemática”.Cómo y con quién: “Fuimos con un grupo de jóvenes con quienes nos organizamos, viajamos en dos traffics y nos hospedamos en una escuela”.Lo que más me gustó: “Participé de 2 talleres: Género y Educación, este último me gustó más”.Lo que me dejó el encuentro: “Resalto el buen trato de los chaqueños, aunque nos enteramos de que luego del cierre, un grupo de personas (hombres y mujeres) con palos y piedras o en moto emboscaron a mujeres en la plaza 25 de Mayo... eso me conmocionó”.


ROMINA DE JUNÍN, MENDOZA (25 AÑOS)

Este fue su primer encuentro: “La coyuntura nos devora. Es importante ir porque es necesario y urgente organizarnos, visibilizar la lucha para que otras compañeras se unan. Tenemos que organizarnos y luchar contra la violencia de género, contra el homo-lesbo-trans odio, formarnos y escuchar otras experiencias de compañeras de otras provincias. Además, es una experiencia única, sentir la energía y el acompañamiento de miles de mujeres feminizadas, aprendiendo, marchando, transitando. Se vive la sororidad, el respeto y la libertad de una forma única”.

Cómo y con quién: “Viajamos cinco agrupaciones juntas. Nos quedamos en una escuela, a 5 minutos del centro de Resistencia, junto con compañeras de otras regionales. Dormimos en aulas, cenamos y desayunamos en el patio y compartíamos el baño, todo ordenado y bien organizado”.

Lo que más me gustó: “El taller Mujeres, cárceles y sistema penitenciario. Me dejó un sentimiento de mucha tristeza y preocupación, por la situación en la que se encuentran las militantes y las reclusas en otras provincias y países, que trabajan en contextos de encierro e intentan transmitir conocimientos y sumar esfuerzos para que las condiciones de reclusión sean más dignas, a pesar de los constantes embates del sistema penitenciario y del gobierno”.

Lo que me dejó el encuentro: “Muchos conocimientos nuevos, pero también un montón de interrogantes acerca de cómo sumar un esfuerzo real en la lucha feminista en la facultad, en mi provincia, en mis espacios. Me quedo con una imagen de la marcha: íbamos pasando por una capilla y automáticamente empezamos un cántico a favor del aborto (ya llevábamos más 3 horas de marcha) y en la casa de al lado había una señora con dos adolescentes, asomadas al balcón. Una compañera de la Campaña Nacional contra las violencias hacia las mujeres, en una maniobra atlética, saltó y le arrojó un pañuelo verde. La hermana más grande lo agarró y se lo dio a la más pequeña, que lo agarró y lo besó. Todas estallamos en un aplauso y vitoreo general. De eso se trata: Mujer, escucha, únete a la lucha”.


VALENTINA DE RÍO CEBALLOS (45 AÑOS)

También fue su primer Encuentro: “Fui porque necesitaba ir. En abril de 2016 mi amiga/hermana Lis Funes fue asesinada por su ex pareja, Elías Lesta. Empecé a leer sobre feminismo más conscientemente, empecé a escuchar a las feministas y aprendí un montón. Necesitaba ir para encontrarme a mí misma y a otras mujeres que militan. Necesitaba contar la historia de Lis”.

Cómo y con quién: “Fui sola, pero en un ómnibus de La Colectiva (de la Checha Merchan) quedaban algunos asientos disponibles y amorosamente me sumaron y me alojaron entre ellas en una escuela”.

Lo que más me gustó: “Me pude saludar y dar un abrazo con una bella mujer que vive en Mar Azul. Nos conocimos en un diplomado virtual y seguimos contacto por Facebook. El ENM me dio la posibilidad de ver lo que hace (es actriz, narradora oral) y abrazarnos en serio”.

Lo que me dejó el ENM: “Me encantaron las pibas. Chicas muy jóvenes, todas alegres, fuertes. Me gustó encontrarme con la solidaridad y el compañerismo de muchísimas mujeres. Fui escuchada y de alguna manera me sentí contenida con personas que no conocía. Volví fortalecida”.