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En primera persona

Me llamo Willy, soy intersexual y te cuento mi historia ️‍🌈💪

Actualizada 03/01/2018 11:21

Me llamo Willy Guerrini y soy intersex. Nací en el 2 de enero de 1988, voy a cumplir 30 años. Tuve una infancia feliz, mi vieja tenía 17 años cuando nací, mi viejo 21.

Cuando une es niñe no distingue entre hombre y mujer, pero siempre hubo un vacío adentro mío, siempre había algo que me faltaba.

Mi adolescencia

Empecé a ver que todo el mundo tenía ciertos cambios que mi cuerpo no tenía y ciertos cambios que mi cuerpo sí tenía que no correspondían a al género asignado, eso me empezó a causar mucha angustia, me sentía una mujer fea o me miraba al espejo y no me reconocía.

Me empecé a autodenominar mujer lesbiana porque me gustaban las mujeres. A los 16 años caí de lleno en las adicciones: droga, alcohol, cualquier cosa para tapar ese vacío que tenía adentro que no sabía de dónde venía.

Empecé a militar en el área joven de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), conocí a una chica trans y dije ‘capaz es por ahí, soy una persona trans’, pero en ese momento no había hombres trans, no sabía cómo, si existía, si podía ir por ese camino.


SE SEGUÍAN ACUMULANDO MIS DUDAS

En una reunión de la joven CHA lo invitaron a Mauro Cabral que nos habló de intersexualidad. A los 18 años una profesora de la secundaria nos pasó la película XXY en clase y me impactó, hubo algo que me estalló en la cabeza y me hizo muchísimo ruido sin saber nada.

Tuve muchos intentos de suicidio frustrados, el más jodido fue a los 19 años cuando me separé de mi primera pareja, estaba todo cortado y ni siquiera eso tapaba toda la angustia que tenía.

No era que tenía ganas de morirme: necesitaba sentir que estaba vivo.

A todo esto tenía una menstruación recontra irregular, me indispuse por primera vez a los 15 años. A los 18 recibía planteos de mi pareja de ese momento que me decía que mi vagina y mis tetas eran raras y cosas así que me herían.

Mi adolescencia fue un drama para mí en relación al cuerpo. Me compré la película XXY y la vi en mi casa con mi vieja que en un momento se impresionó, se levantó, se fue y se largó a llorar. Me quedé pensando que era una reacción extraña.

Tenía una nebulosa en la cabeza, no sabía qué era, qué no era, para dónde disparar.


En un momento tuve un accidente en tren: me abrí la cabeza. Me dieron un miorrelajante que me dejó knock out, y escuché medio anestesiado a mi vieja preguntándole a mi pareja de ese momento si yo podía tener relaciones sexuales normales. Eso me sorprendió porque ¿qué es una relación sexual normal? ¿Si acá no hay un pene y para ella la normalidad pasa por lo hetero? Me quedó haciendo ruido.

Cuando me separé de mi pareja en 2010, me comentó que mi vieja le había dicho algo de una fusión de labios. Me lo guardé en el bolsillito de cosas que me iban a servir en algún momento de la vida: no era mi momento de trabajarlo porque estaba empezando una rehabilitación por el consumo de drogas y alcohol, me tenía que enfocar en otras cosas, tenía que estar entero.


EL ENCUENTRO CON MI PROPIA IDENTIDAD

Después de unos años me puse en pareja con otra chica que también me marcó que tenía algo extraño en mis genitales. Aparte, cada vez que me tocaban yo saltaba como si me estuviesen clavando un manojo de agujas, como si me estuviesen acuchillando: en partes no tengo sensibilidad y en partes me duele.

Conocí una persona intersexual en SIGLA (Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina) que había decidido inclinarse hacia el sexo femenino. Para todos era una chica trans, pero me contó que había nacido con micropene y tenía el canal vaginal, entonces conté mis dudas. Me dijo que tenía que ir al ginecólogo para ver si tengo una cicatriz. Yo no quería, me quedé en el molde.

Otra pareja con la que conviví me dijo ‘vos tenés un cuerpo re intersex’. A ella le gustaba mucho la biología y leía mucho sobre eso. Me dijo que yo tenía características muy puntuales, que yo era inter.

En la Marcha del Orgullo hace tres años atrás vi a la gente de RITTA (Red de Intersexuales, Transgéneros y Transexuales de Argentina) y me acerqué al stand. Yo los veía y sentía que tenía que estar ahí, que ese era mi lugar, creía que por lo trans, pero me seguía haciendo ruido todo.

Hace un año y medio estaba en una reunión organizadora de la marcha del Orgullo me preguntaron quién soy. Respondí con mucha angustia que soy Julieta pero que no soy Julieta, que soy Willy… pero que mi documento dice que soy Julieta.

Willy me lo pusieron las hermanitas más chiquitas del segundo matrimonio de mi mamá, como no les salía Juli me decían Willy, la ambigüedad que tiene el Willy soy yo y punto. Ahí empieza el nacimiento real de Willy.

Nadie sabía que era inter hasta ese momento, para todos era lesbiana. Hace un año en la Marcha del Orgullo leí el discurso de identidad con mucho miedo. Sentía que no tenía que estar ahí arriba, pero como no había nadie inter, lo más cercano era alguien que tenía dudas.

Dentro de RITTA me consiguieron ginecólogo, endocrinólogo, asistencia psicológica, trabajo: DIGNIDAD. Me devolvieron la condición humana. Todo ese desgano y no saber quién soy se me fue quitando.


LA VERDADERA HISTORIA

Finalmente, encontré parte de mi historia clínica y ahí figura un tratamiento por sinequia vaginal, que es la fusión de labios. Cuando hay una genitalidad no definida, que parece una vagina pero no se sabe si es eso o un escroto, se hace una vagina y se hace pasar por sinequia vaginal. Quería mi historia clínica porque había algo que no me cerraba y no la encontraba. No era el momento de que se destapara la caja de pandora.

Empecé a tirarle a mi familia que tenía exceso de testosterona, que me venía cada tanto, tratando de que alguien hable y hace dos o tres meses atrás una de mis tías me cuenta que sí, que a mí me hacían un tratamiento en los genitales, que a mi mamá le daba impresión, entonces ella me cambiaba los pañales y me ponía las pomadas con hormonas femeninas. Supongo que eso hizo que se me desarrollara un ovario: tengo uno normal y uno atrofiado, un útero muy chiquitito, una cicatriz en la vagina que por la orientación de la cicatriz, por la sensibilidad y por cosas que fui leyendo es muy probable que no solo me hayan abierto sino que me hayan sacado algún testículo.

Es muy probable que me hayan mutilado el clítoris, son cosas que no se van a saber porque no hay un registro médico, me lo sacaron, por más que hagan un montón de estudios, ya me lo sacaron y no se va a saber.

Mi cuerpo todavía es medio extraño, decidieron por mí. Hoy se siguen haciendo las cirugías mutilantes, estamos intentando generar cierta conciencia para que no suceda más. Lo hacen y muchas veces ni siquiera le preguntan a los padres.

Creo que mi vieja no tiene noción de un montón de cosas porque era chica, dudo que las decisiones las haya tomado ella… con la libertad que me ha criado mi vieja. Creo que no me lo dijo antes porque no lo sabe, yo me enteré por los médicos.

Yo denuncié que nací en un hospital militar (Hospital Naval) y los hospitales militares fueron donde mayor cantidad de cirugías de este tipo se hicieron entre los 70 y los 90. Mi familia de a poco empezó a hablar, no les queda otra porque por algún lado me voy a enterar.


Lo estoy trabajando en terapia, con mis compañeros de RITTA y mis compañeros de trabajo que también son mis compañeros de militancia en RITTA. Es una nueva familia que me regaló la vida, estamos construyendo a la par y es todo ganancia.

Cuando llegué a RITTA estaba roñoso, no comía, estaba raquítico, todas cosas negativas. No me reía, no hablaba y ahora no me pueden callar, no paro de reírme, ¡ahora bailo!

Yo no bailaba porque no tengo culo y se supone que las minas tienen que mover el culo, no tengo tetas para ponerme un escote y tampoco puedo bailar como chabón porque se me cagan de risa, pero siempre bailé como tipo…

Una vez que pude hacer todo este proceso de encontrar mi identidad, me pude reconciliar un poco con mi parte femenina y pude recontra re-aceptar mi parte masculina.

Yo digo que sigo siendo lesbiana, pero nunca fui lesbiana, porque para serlo tendría que ser mujer y no lo soy, pero tampoco soy hombre. Soy medio cis y medio trans sin importar a qué género me adecue, es muy difícil de explicar.

Yo soy una persona con una vagina que no sé si nací con vagina, me gustan las mujeres y como me impusieron el género femenino yo me trato ahora en masculino o en neutro, porque lo femenino es algo que me impusieron y a mí no me van a imponer nada. Yo soy lo que soy y no tengo que dar excusas por eso.

¿La parte complicada ahora? Explicar la intersexualidad

No somos trans, no somos cis, tampoco somos tercer género, somos el 1,7% de la población mundial, casi tanto como los colorados que son el 1,8%.

En Argentina la mayor cantidad de casos de intersexualidad se dan en Misiones. Hay muchos casos en África, en los países más desarrollados la estadística es 1 en 2000 nacimientos, en otros países es 1 en 150 o 1 en 100, depende la región. Son pequeñas mutaciones, puede ser por origen genital externo, por genital interno, por nuestras gónadas, por nuestros cromosomas, las hormonas, hay muchísimas variables.

La mayoría de las personas se enteran a eso de los 30 años cuando quieren formar una familia y no pueden concebir, les empiezan a hacer estudios y les encuentran que quizás no tienen el útero o que tienen un testículo aparte de los ovarios.

Se usó mucho tiempo el término hermafrodita pero la realidad es que nosotros no nos reproducimos con nosotros mismos, así que hermafroditas no somos, somos intersexuales.

No sé si somos orgullosamente intersexuales, porque no sé si estar mutilado es algo por lo que sentir orgullo, pero sí me hace sentir así la lucha que estamos llevando adelante, la visibilización que puede generar que en algún futuro esas mutilaciones dejen de existir, que nos dejen vivir en libertad.

Hay más de 100 tipos de intersexualidad. Por ser inter no tenés que definirte como inter, podés definirte con un género o bajo ningúno, porque como todas las personas, tenemos la libertad de construir nuestra identidad, pero está bueno saber quiénes somos biológicamente y de origen para poder construirnos con información.


¿TENÉS DUDAS?

Vení los miércoles a las 16 hs. a RITTA en Bartolomé Mitre 2815 1er piso oficina 122 (Once, CABA) o buscanos en Facebook: RITTA Nacional, nos reunimos a tomar mate, a charlar, a veces nos reímos, a veces lloramos, es el primer lugar en el que me vieron llorar en casi 30 años.

A mí me ven re empoderado pero todas las mañanas me despierto llorando una hora hasta que salgo de la crisis y me voy a laburar y hago mi vida lo mejor que puedo, después llego a mi casa y lo primero que hago es largarme a llorar, porque son verdades que duelen, el silencio es cómplice, el silencio mata, si no nos matan las cirugías, nos mata la desinformación, porque yo voy al ginecólogo y no me van a buscar un testículo y quizás tengo un testículo que me está generando un cáncer, nadie lo va a buscar y yo me muero sin que nadie sepa por qué.

Es necesario que se sepa, que vayamos al médico, que nos apoyemos. En RITTA estudiamos muchísimo la temática, es un espacio abierto para todos, todas y todes. Merendamos, charlamos, nos abrazamos y volvemos a ser personas.

Testimonio obtenido por Sol Heberle