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En primera persona

La conocí en Tinder, me grabó por Skype haciéndome una paja y me quiso sacar guita

Actualizada 17/08/2016 11:19

Cuando corté con mi ex, que había conocido por Facebook, me bajé Tinder. Me puse a hablar con una francesa que vivía en la Argentina y pegamos buena onda. De Tinder, pasamos a Facebook y WhatsApp. Chateamos por tres semanas y nos vimos un par de veces por Skype. Teníamos cosas en común y estaba re buena: era rubia y con buenas tetas.

La situación no se había planteado para “polvazo y ya fue”, así que la invité a merendar y después al cine. La seguimos con unas cervezas. Nos cagábamos de risa, chapábamos y la cosa se puso muy caliente. Le tiré de ir a mi casa. Me dijo que no le daba hacerlo en la primera salida.

Pasaron dos o tres días, me llama por Skype, y acá viene lo turbio. Chiste va, chiste viene, me dice que se arrepentía de no haber ido a casa y directamente me tira “me quedé con muchas ganas, te quiero dar un adelanto de lo que no pasó”. Al principio, la miro mientras se saca hasta la tanga. Tocándose, me dice “ahora, vos”. Me sumo al juego y a los diez minutos se apaga la cámara. Le escribo “uh, qué pasó?”.

“No te escapes porque es peor. Si te vas, voy a mandarle este video a todos tus contactos de Facebook”, me escribe por el chat de Skype y me manda un link de YouTube: “Nicolás López Brizuela (no es el nombre original) masturbándose con una nena de 12 años”. Híper heavy. Me había filmado y había subido el video con mi nombre. Me agarró muchísima desesperación.

Yo soy profesor en varios colegios, en Facebook tengo compañeros de laburo y si veían eso, yo perdía mi trabajo y no iba a conseguir nada, nunca más.

La mina me da una cuenta de Western Union para que le gire 2 mil pesos, me sigue amenazando y yo le hablo para hacer tiempo. Voy a mi Facebook y pongo mi lista de amigos en privado. Hago la denuncia en YouTube: me contestan que al video lo iban a revisar dentro de las 48 horas. Ahí la bloqueo y denuncio sus perfiles. Todo esto, en 15 minutos. Pensé “si yo cedo, me va a pedir plata una y otra y otra vez”. Fueron dos días en los que no dormí, hasta que recibí la notificación de que habían bajado el video. Lo revisé 78 millones de veces. Me sentí un gil.

Hay que ser muy hija de puta para joder así a una persona. Encima, me podría haber pedido unos 10 mil pesos. Si me vas a cagar la vida, ¡qué sea por más guita, la concha de tu madre! Fue todo muy bizarro. No supe más nada de ella y nunca más volví a tener sexo virtual, fue lo peor que me pasó. Encima, no acabé.