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En primera persona

Fui a hacerme una lectura de borra de café y te cuento cómo es ☕

Actualizada 21/07/2017 04:00

La primera vez que hice una lectura con Silvina Sismanoglu (50 años, argentina, hija de armenios) fue hace 4 años, en la peor crisis de mi vida: me acababa de separar, había perdido mi casa y, para coronar la racha, estaba sin trabajo.

Una amiga me llevó a lo de Silvi a que aclarara un poco mi cabeza. Fui un poco con el prejuicio de que en ese entonces era carne de cañón para creer cualquier cosa, pero pensando que algo me iba a hacer sentir mejor. Desde ese momento, mínimo tres veces al año, voy a verla.

LA TRADICIÓN DE LA BORRA DEL CAFÉ


“Es una costumbre ancestral tomar un rico café armenio después de un almuerzo o cena, o simplemente en una ronda de amigos. Después de beberlo se da vuelta el pocillo sobre el plato y siempre hay uno que sabe leer. En todos los pueblos armenios y en el resto de medio oriente, es costumbre tomar este rico café, y si entre ellos hay uno con mucha intuición, es el elegido para hacer las lecturas”, cuenta Silvi.


En su caso, siempre desde pequeña fue muy sensible e intuitiva, desde los 6 años sabía quién iba a visitarlos y qué iba a suceder. “Mis abuelas y mi madre sabían leer el café; pero hay un grado de intuición y percepción importante que viene como herencia y lo agradezco. Ellas no pudieron enseñarme, así que a los 28 años aprendí sola. Un día en la casa de una de mis hermanas me animé a leer un pocillo con borra de café y divinamente fluyó mi videncia y desde ese día, este es mi trabajo.”



¿CÓMO ES LA PREPARACIÓN?

El café es especial: no es que te va a leer el vasito de Starbucks. Antes de una visita, Silvi se armoniza y armoniza el espacio, pide ayuda y protección mediante oraciones y prepara el café en el yezvé (jarrito de cobre o aluminio) cuando llega la persona. Lo tomás, y una vez que queda la borra lo das vuelta sobre el plato: del resto se encarga ella.


TOMATE UN CAFÉ, CAMBIÁ LA ONDA.



MI EXPERIENCIA

En mi caso, la primera vez que vi a Silvi no tuve que decirle nada: sólo escuchar. Fueron apareciendo situaciones, cosas de mi vida, de mi pasado y de mi futuro. No todas las lecturas son iguales incluso para la misma persona: así como la vida cambia todo el tiempo, también cambia lo que necesitamos ver, saber y aprender.

¿Pasaron las cosas que ella vio? Sí. ¿Es un flash? Sí. Pero lo más importante que se saca de una lectura es la sensación de bienestar y paz interior inexplicable que te transmite la conexión con algo más grande que vos, con la posibilidad de conocerte y conocer el mundo que te rodea desde otro lugar y sobre todo, la energía hermosa que Silvi le pone a cada persona que la visita.


Cada persona a la que le recomendé ir a verla, no deja de visitarla y a la vez, recomendarla a otros. Silvi también da talleres para aprender a hacer lecturas, hace lecturas grupales (más breves que la sesión individual) y sigue expandiendo una tradición tan mágica como necesaria. Si querés conocer más de lo que hace y animarte a esta experiencia, podés contactarla acá.


¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DE UNA LECTURA?