embarazo

Me llamo Eva, me enteré de que estaba embarazada a los 5 meses y esta es mi historia 👩

Actualizada 12/07/2017 09:50

Yo lo sentía pero los médicos me tiraban que tenía amenorrea. La pasé feo pero todo valió la pena cuando nació Iván.

Me llamo Eva y soy profesora de pilates.

Tengo 30 años y un bebé de 7 meses que se llama Iván.

Me enteré de que lo iba a tener a los 5 meses de embarazo.

Cuando no me vino pensé que había quedado embarazada, pero me hice un Evatest y salió negativo. En ese momento lo revoleé y empecé a llorar, estaba muy enojada, pero acepté que no estaba embarazada.

Al mes siguiente tampoco me vino, fui a hacerme ver y todos me dijeron ‘es una amenorrea (ausencia de menstruación)’.

Me hice otro test de embarazo y también me dio negativo.

Me hice seis Evatests desde los primeros días de marzo hasta junio inclusive y todos salieron negativos.

En mayo yo ya no aguantaba más, estaba muy enojada y con muchas inseguridades, lloraba mucho.

No pensé que era porque estaba embarazada, sino porque venía de transitar una historia familiar re densa, justo había muerto mi padre biológico… yo viví todo eso y no había descargado, sentí que estaba pasando ese proceso.


MIS VISITAS A LOS MÉDICOS

Estaba convencida de que estaba embarazada en mi primer Evatest, pero después ya no, porque iba a la ginecóloga y me decía que no, que era una amenorrea por un desarreglo hormonal que tuve siempre. Incluso después me cambié a otra ginecóloga.



A mis tres meses de embarazo me dijo que me inyectara Prolutón para que me baje la menstruación.

Lean, mi pareja, no quería porque estaba seguro de que yo estaba embarazada y pensamos que podría llegar a ser abortivo, así que dije que no.

A la par, empezamos a trabajar con una ginecóloga endocrinóloga que me revisó, me tocó la panza y también me dijo que tenía una amenorrea, en ningún momento pensó que fuera posible que yo estuviera embarazada.

Todo el mundo me decía lo mismo. No tenía nauseas, no tuve nada, ni panza.

Yo me sentía normal. Lo único que me pasó fue estar una semana sintiéndome mal, fui a un médico y me dijo que era una gripe. Durante esos días me quedé en casa y mi perro estuvo siempre conmigo, se dormía arriba de mi panza.



FINALMENTE, ASÍ ME ENTERÉ

Un día en julio estaba dando una clase y siento que me pincha algo en el costado, una especie de bola dura. Esa semana fui con una amiga al Parque de la Costa y me subí a todos los juegos. Cuando me bajo de la montaña rusa no podía respirar, le digo a mi amiga que tenía una pelota dura al costado de la panza y ella me pregunta si no estaré embarazada. Le digo que para mí sí, pero no. Después de tantos médicos y tantos Evatests yo ya decía que no. Mi amiga me cuenta que cuando quedó embarazada sentía un bulto en el costado y que se hacía caca. A mí me pasaba exactamente lo mismo, le dije ‘chau’ y me fui, desaparecí.


Mi amiga me dice que si me lo decía ella, que era LA médica, entonces era así.

Estábamos yendo a hacer el análisis de sangre y nos cruzamos con el jefe de enfermería que me mira y me dice ‘vos estás embarazada’. Se me llenaron los ojos de brillo.

Me hacen el análisis de sangre, me quedo un montón para esperarlo pero me tuve que volver para dar clases, así que dejo a mi amiga ahí para que me cuente cómo salió.

A la hora me cae un WhatsApp con el papelito que decía ‘guardia del hospital X… positivo’. Se me cayó la cara, me largué a llorar, era un ente.


LA CRISIS DESPUÉS DE LA NOTICIA

Me empecé a preguntar ¿y ahora qué hago?

¿Cómo me puedo enterar tan tarde? ¿Y los primeros meses que vos te preparás y sentís algo?

Yo no siento nada, ¿estará bien?

Yo hacía 500 abdominales por día. Pensaba en todo lo que había hecho… pensaba que con Lean no estábamos conviviendo, no sabía si iba a ser madre sola, no entendía nada y me preocupaba mucho cómo estaba Iván.

Estuve llorando toda la tarde, fue un fin de semana de crisis, una angustia gigante.

Me fui a una clínica para que me terminen de confirmar. Una médica me empieza a hacer la ecografía y me dice ‘yo acá no veo nada’.

Pensé que ya me estaban cargando o que era un embarazo ectópico.

Después de un rato de decirme que no veía nada, me toca en ese costado donde yo sentía la molestia rara y hace ‘puc’, y me salta una panza de golpe, en el medio, chiquitita.

Me confirmó que ahí estaba, que tenía 20 semanas de embarazo y que era una nena, me tiró todo junto.

Cuando le cuento a Lean que estoy embarazada empezamos a afrontar todo lo que se venía, a hacer todos los estudios que no habíamos hecho, la preocupación de saber cómo estaba el bebé, que para nosotros en ese momento era una beba.

Estuvimos todo un mes hablándole a Vera hasta que en el scan fetal salió que era un nene.

Mientras, negociábamos qué hacíamos porque yo tenía mi casa y él la suya.

Yo encima había estado 4 meses sin gas por un problema en mi edificio, bañándome con agua fría sin saber que estaba embarazada.

Empezamos a hacer todos los estudios, a ponernos las pilas y en el octavo mes decidimos vivir juntos.



LOS PREJUICIOS Y LAS CRÍTICAS

Los médicos en general no me juzgaron porque se me notaba que me ocupaba: yo sabía fechas, tenía todo anotado, todos los estudios, los de sangre daban perfectos, no es que durante esos 5 meses hubo un derrape.

Quien me hizo sentir mal fue la ecógrafa. Ella me cuestionó por qué no me enteré antes y me dijo ‘estos casos son comunes, me han venido pibas con 38 semanas, ya por parir, me vienen con que no se dan cuenta, analfabetas”.

Yo tenía ganas de matarla porque hay mujeres que son descuidadas, pero también hay personas que no tienen recursos y que no saben, es una realidad en la que vivimos.

Hay adolescentes que lo tienen que esconder porque no están acompañadas o porque se lo niegan. Yo nunca hubiese esperado que me pasara esto.



Sin embargo, todo el tiempo los médicos me decían que mis estudios eran impecables, les llamaba la atención mi prolijidad en todo.

Tenía un montón de cosas estudiadas de libro y de vida porque como siempre quise ser madre, siempre me preparé.

Empecé a pensar que no estaba tan mal, aunque haberme enterado tarde haya sido un bajón.

Hay gente que siempre busca criticarte o verle lo negativo, pero al final todo fue impecable: el crecimiento que tuvo el bebé en la panza fue perfecto, no le faltó nada, nació en 20 minutos de 4 pujos, el parto ideal.

El trabajo de parto fue impecable, yo fui a la puericultora para saber amamantar, me ocupé de todo lo que me tenía que ocupar excelentemente.

Y así nació, así se prendió a la teta, cada vez que los médicos me ven me dicen que tengo un bebé feliz, que es el mejor signo: el chabón se ríe, es sociable y ahí es cuando pienso que a pesar de la historia que tuve, tan mala no fue.

Fui a yoga, caminé todos los días, tomé agua, me preparé hasta para estar tranquila a la hora de parir, que es tan importante como el resto. Ver cómo salió todo es pensar ‘qué buena revancha’.


Cuando me enteré de que estaba embarazada no tenía gas en mi casa, no sabía si irme o no, estaba cambiando de laburos, viendo qué hacer… rearmándome de nuevo. No esperaba que pasara esto pero creo que fue lo mejor.


Testimonio obtenido por Sol Heberle