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Deportes

Qué es el parkour y dónde se practica en Buenos Aires ‍⛰️🏋

Actualizada 12/12/2017 03:50

Josué Di Stefano tiene 29 años es preparador físico y dirige la Escuela Integral de parkour, una disciplina que se conoce como el arte del desplazamiento sin otros elementos más que el cuerpo. Su nombre viene de la palabra en francés parcours, que significa recorridos.

“Hace miles de años nuestros ancestros lo practicaban sin saberlo. Era la herramienta más valiosa que tenían para evolucionar. Sin el movimiento y la destreza no hubieran sobrevivido”, cuenta Josué.


En la escuela que dirige, consideran que el parkour debe respetar a los vecinos y la seguridad de las personas, por eso decidieron no practicar en edificios ni monumentos públicos para cuidar el entorno.

Por eso, la Escuela funciona en un gimnasio: “En un inicio hacíamos actividad solamente en la calle. Por eso generamos el primer espacio techado de parkour, equipado con colchones y estructuras para brindar un mejor entrenamiento”.

Es importante tener los recaudos necesarios a la hora de practicar este deporte, si no, el cuerpo puede lastimarse bastante jevi.

Los que practican parkour se llaman traceurs y si querés vivir una experiencia en la calle, la escuela también te lo da pero con profesores experimentados que van como guía.

Para Josué el verdadero parkour está en las montañas y en los bosques. Es por eso que de vez en cuando hacen viajes de enseñanza: “Solemos realizarlos todos los años con grupos de no más de 10 personas. La convocatoria es cerrada porque elegimos muy bien a quién llevar. Es una enorme responsabilidad”.


Igualmente cree que cualquier ciudad del planeta es buena para hacer parkour: “Buenos Aires tiene el condimento perfecto para que sea una experiencia única, tiene esa mística que hace que recorrerla sea inolvidable”.

Sobre los mejores puntos de la Ciudad dice: “Mi lugar preferido es la Biblioteca Nacional y la Facultad de Derecho. Ahí se inició todo”.

También cuenta que cuando el parkour no era conocido, era normal que apareciera la policía y preguntase qué hacían, pero siempre llegaban a buen término.


La escuela tiene alrededor de 300 alumnos de entre 3 y 45 años. Para los más chicos se proponen actividades donde desarrollen sus habilidades motrices, cognitivas y sociales a través del juego.

Hay muchas personas que entrenan pero no todas lo hacen correctamente: “Hacerlo bien implica buena alimentación, entrar en calor, prepararse físicamente, elongar y sobre todo nunca arriesgar la vida”.