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Deportes

Conocé a María, la mamá “utilera” de un club de barrio humilde que lucha por crecer 🏑💪

Actualizada 23/06/2017 10:28

Por amor a su hija Valen, que juega al hockey, se hizo cargo de llevar los palos en un changuito y de estar siempre al lado del equipo.

María Báez tiene 37 años y es ama de casa.

María es mamá Valentina, una chica de 9 años apasionada por el hockey.

Y entre las tantas ocupaciones hay una que la hace por solidaridad y por amor a Valen.

Ella es la “utilera” del equipo de hockey del Barrio Cildañez, este barrio que algunos también lo ubican como la ex Villa 6, en Parque Avellaneda.

Este barrio de poco más de 10 hectáreas es parte de Barrios Unidos del Sur, un club que nació hace 5 años y busca la personería jurídica. Nada es fácil ahí.

Cuando la coordinadora anterior del equipo de hockey dejó su puesto y no había nadie que se llevara los materiales, María se ofreció sola para ayudar. Obvio que no cobra un mango por hacerlo. Pero ella no se queja.

En un carrito de hierro y lona -esos que usás para ir al chino-, María carga palos.

“Este carro tenía unas ruedas que se rompieron y tuvieron que cambiar. Hasta ahora va aguantando el pobrecito. Y mirá que viene bastante cargado”, dice.


Como ahora María está mal del brazo por el trabajo, le cuenta a UNO que algunos chicos van a buscar los materiales a su casa.

Ella toma esta tarea con responsabilidad.

Una vez tuvo que llevar a su hija al médico y llegó tarde al entrenamiento. Ese día se puso mal.


LOS DÍAS MUY LARGOS DE MARÍA

Su día es interminable. Arranca a las siete de la mañana y termina a las 11 de la noche.

Los martes y jueves acompaña a su hija al “Arroyito”, como suelen decirle a ese barrio, porque está el arroyo Cildáñez, que hoy está entubado y desemboca en el Riachuelo.

Los sábados, si no hay partido, también se practica.

El BUS juega un torneo que se llama Puentes Posibles.

María acompaña al equipo de su hija a todos lados y es la fanática número 1.

Es una gran hincha. En todo sentido de la palabra, según ella misma aclara.

“No sé si hincha, o “hincha de pesada”. Porque quiero ver para dónde van, cómo les va”, cuenta riéndose.

Y también cuenta que para Valentina el hockey es su religión: “Algunos sábados falta a catecismo para venir para acá”.

Los que se suben al BUS del sur

El club BUS surgió por la unión de seis barrios donde la fundación Botines Solidarios enseñaba hockey y rugby.

Actualmente lo forman cuatro: Barracas, Cildáñez, Lugano y Piletones.

Las canchas donde entrenan los chicos están en Eva Perón y San Juan Bautista de la Salle.

El alumbrado público es la única iluminación. Eso dice bastante.

“La cosa es cuando llueve, que no tienen un lugar con techo”, nos cuenta María.

¿Qué significa el BUS para el Barrio?

Con el paso del tiempo, el barrio creció y cambió mucho.

María cuenta que por más que el barrio esté lindo, los adolescentes cambiaron para peor.

Dice que ve cosas que no le gustan como madre, como la droga en chicos tan chicos.

Igual, es optimista gracias al deporte: “Está bueno porque saca a muchos chicos de la calle. Y aparte les gusta”.

Otra de las hijas de María también jugaba ahí.

Dice que mientras ellas estén bien, las apoya. Entre anécdotas recuerda que una de sus hijas quería irse a jugar a otro club, pero no la dejó porque quiere que le tenga amor al club del barrio.

María se da cuenta de que el hockey apasiona posta a Valentina y no le pone penitencias porque sabe que eso la desconecta.

Piensa que si no fuera por el BUS, Valentina capaz nunca hubiese jugado al hockey: “No tenía interés por otra cosa. Esto le gusta realmente”.