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Comida

Qué comieron durante la Revolución de Mayo 🤔

Actualizada 24/05/2017 11:43

Llega el día de la Revolución de Mayo y nos surgió una pregunta.

Es simple: mientras estaban haciendo la Revolución, los cabildantes tenían que comer algo. ¿Qué se comía en esa época?


¿Tenían el chori y la coca? ¿Las distintas clases sociales comían lo mismo? ¿Cuántas veces por día?

Para saber más, UNO habló con el historiador Daniel Balmaceda, que el año pasado sacó un libro dedicado al papel del morfi en la historia argentina.



Otro alimento habitual era el durazno, porque alrededor de lo que hoy es la Ciudad de Buenos Aires estaba lleno de durazneros.

PRIMERO COMÍAN LOS POBRES, DESPUÉS LOS RICOS


Si bien no hay registros de lo que comieron los que estaban adentro del Cabildo, sí se sabe que el 22 de mayo -día en que empezaron a las 8 de la mañana y terminaron a las 12 de la noche- se pidieron un refrigerio en una fonda cercana, la de Andrés Verdial.

Allí encargaron “botellones de vino, chocolate y bizcochos”, detalla Balmaceda.

Después, ya durante el transcurso del 25 de mayo, los integrantes de lo que sería la Primera Junta, esperaron en la casa de Miguel Azcuénaga, que estaba frente a la Plaza Mayor.

¿Menú patrio del 25?

Ellos, durante esa dulce espera, seguro desayunaron mate, té o café con… churrascos y huevos.

Sí, era habitual en esa época, según Manuel Bilbao, autor del libro “Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires”.

Para el almuerzo sopa, después locro, carbonada o humita, acompañados por vinos de San Juan o Mendoza.

De postre, mazamorra.

No, no decían “mazamorra caliente para quemarse los dientes” porque llegaba fría.

El cantito era: “mazamorra espesa, para la mesa”, o “mazamorra cocida, para la mesa tendida”, según cuentan distintos historiadores.

Y los pocos que esperaban impacientes en la plaza podían comer empanadas criollas, que se compraban (por lo general) en la calle y eran el “chori” de entonces.

La merienda muchas veces se pasaba de largo, dice Balmaceda.

Algunos mates para pasar el rato, a lo sumo bizcochitos hechos con grasa y ya.


La cena no era una comida muy importante, así que una posibilidad era zapallitos o duraznos rellenos con carne o tomate y huevo, y mucho vino para aguantar los nervios.

De postre: arroz con leche o natilla, un plato típico español muy popular entonces.