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Birra

Conocé cómo son los torneos argentinos de Beer Pong 🍻🏓

Actualizada 02/10/2017 04:40

¿Cuantas películas yanquis de fiestas, descontrol y quilombo vimos? Miles, y en todas aparecen los gringos tomando birra a lo loco.

Ya sea en gorras muy poco facheras, haciendo fondo como sea o tirando una pelotita de un lado a otro con el famoso Beer Pong, el juego que intentamos imitar en una mesa de ping pong, pero poco tiene que ver con su versión original.


En nuestro país, la marca Beer Pong le pertenece a dos colombianos: Nicolás Uribe y Erick Pauwels. Ellos registraron “Beer Pong ” y “Beer Pong Argentina” para crear un negocio que cada vez pega más (y no solo por la birra).

“Todo surgió hace unos años cuando quisimos festejar el cumple años de un amigo jugando al beer pong. Tratamos de alquilar mesas, pero no vimos nada”, relató Nicolás Uribe. “Pensamos: 'no puede ser que no haya nada'”. Pero estaban en lo cierto.


El cumple lo festejaron igual: armaron un torneo chico con cuatro mesas caseras, se iluminaron y vieron el negocio perfecto: “El clima que se generó fue especial. Olfateamos algo nuevo que tenía potencial y podía llegar a gustar”, confesó Uribe.

Beer Pong Argentina es un emprendimiento que organiza torneos, tiene su liga nacional con ranking profesional, cuentan con sponsors de cerveza artesanal, venden growlers -botellas recargables- alquilan kits de Beer Pong y venden mesas especializadas para que lo juegues desde tu casa.


Son tres competencias oficiales al año (aunque asesoran otros eventos y torneos aislados) y los triunfadores se llevan un viaje de arriba. “Los que ganaron el torneo de marzo se fueron a la fiesta de disfraces de Paraná y los que se llevaron el de junio se fueron al Oktoberfest de Córdoba”, contó Nicolás.

La inscripción sale $300 por pareja, que tiene que inventar su nombre propio para jugar. Los cupos son limitados: 64 parejas por día, un total de 128 a lo largo del campeonato que dura de viernes a sábado de 22hs a 2 de la mañana, si después no se sale de caravana.

Se juega en mesas profesionales importadas de china (se pueden comprar a $3800) de 2.40 por 60 de ancho. Las mesas están hechas con una madera especial que hace que la pelotita no rebote demasiado. Es ahí cuando la puntería y estrategia se hacen cada vez más importantes.


“Con mi compañero hacemos que uno lance directo y otro de pique, uno atrás del otro pero al toque. Si meten la mano y agarran la que va directo, es un vaso de penalización. En cambio, si pica (las veces que sea) y entra, vale doble, pero el rival tiene la chance de agarrar la pelota antes de que entre como si fuera una tapón de basket”, explicó el colombiano.

Un litro y medio de birra artesanal repartida en los 12 vasos que hay sobre la mesa. Tan solo ¼ de vaso lleno y no se lo obliga a fondear o tomar a nadie. Aún así, se genera un clima de euforia y competitividad que hace más emocionante todo. Los equipos quieren ganar como sea: “Nos han puteado por reglas que no leyeron, después se las mostramos y no hay otra. Hay momentos de calentura pero nada grave”, aclaró Uribe.

¿Y el futuro de este deporte? Que crezca cada vez más pero a nivel regional.

“Queremos que los primeros equipos de nuestro ranking clasifiquen a 'The World Series', el mundial de Beer Pong que se juega en Las Vegas. El año pasado mandamos a un equipo de amigos argentinos y llegaron a cinco partidos de la final”.

El ganador de ese torneo se llevaba 50 mil dólares... A tirar la pelotita y practicar puntería que el Beer Pong no es solo cosa de previas.

Lucas Manzi