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Birra

5 cosas que hacías a los 20 y que a los 30 no harías ni en pedo 😱

Actualizada 15/02/2017 03:45

Olvidáte de mirar tu fecha de nacimiento, si te sentís identificado con estas cosas…bienvenido a los 30.

1. NO PONER COMIDA EN LOS CUMPLEAÑOS


Lejos quedaron aquellas épocas de “Nos juntamos a hacer la previa y festejamos con birra nomás”; ahora no sólo llenás la mesa en tu día sino que especulás con eso antes de ir al cumple de otro: no vas a ir comido si tenés un festejo.

2. HACER COLA PARA ENTRAR A UN BOLICHE Y VOLVER A TU CASA DE DÍA


No hay chance de que aguantes despierto o que no pases las últimas seis horas pensando si habrán subido la temporada nueva de tu serie preferida a Netflix: a los 30 la joda es el sillón. 

3) PATEAR DEUDAS SIN PREOCUPARTE


A los 20 empezaste a descubrir lo que el mundo de las finanzas tenía listo para vos: financiaciones, beneficios y facilidades…de endeudarse en un mes y levantar el quilombo seis meses más tarde. Para esta edad probablemente ya te hayas dado los intereses contra la pared varias veces como para saber LO LINDO que es irse a dormir sin pensar en cómo vas a dibujar una deuda de lo que compraste en el supermercado hace doce cuotas y te comiste en menos de una.

4. NO LEER ENTRE LÍNEAS LAS BÚSQUEDAS LABORALES


A los 20 probablemente enfrentabas tus búsquedas laborales con una ingenuidad envidiable y te parecía copada la idea de “ambiente laboral relajado y flexible”. A los 30, sabés leer los subtítulos y darte cuenta de que “Grandes oportunidades de crecimiento” equivale a “Hacete de abajo, payaso” y “Tiene que traer chocotorta los viernes” no incluye un recibo de sueldo. ¿Esto te hace la búsqueda más difícil? Sí, pero te comés menos chascos. Aguante.

5. SALIR CON ALGUIEN QUE TE DA LO MISMO POR ABURRIMIENTO


Cuando sos más chico y el mundo de las citas y conocer gente todavía no terminó de drenarte las ganas de vivir, es factible salir con alguien a falta de mejor plan que ese. Pero cuando ya llevás un par de años de primeras citas en las que no dejás de imaginar un llamado trágico que te saque de esa situación corriendo, te volvés más selectivo, porque seamos sinceros: dormir nunca te va a decepcionar.