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arte

¿Tenés algo roto y no sabés arreglarlo? El Club de Reparadores es tu lugar 👉

Actualizada 07/08/2017 07:23

Para entrar a este club no hace falta más que un objeto roto. Puede ser cualquier cosa: libros, ropa, electrodomésticos, bicicletas, calzados y la lista de posibilidades sigue.

El Club de Reparadores es un proyecto creado por Melina Scioli y Marina Pla, dos amigas que quieren reivindicar el consumo responsable y la sustentabilidad arreglando cosas.

Son encuentros gratuitos y sin lugar fijo a los que se acercan por un lado, personas que quieren aprender a reparar sus cosas, y por el otro, los que tienen la posta sobre cómo arreglarlas.

Antes de cada evento, las chicas hablan con los reparadores de la zona para invitarlos a participar, además de difundir con los locales y hacen la convocatoria por las redes sociales.

Desde noviembre de 2015 hasta hoy ya se hicieron más de 22 encuentros en 3 provincias argentinas y hasta hubo uno internacional. Pasaron más de 917 personas, se arreglaron 921 objetos y se hicieron 11 repuestos con impresoras 3D.

Los que participan de las reuniones son personas de todas las edades, que tienen distintos conocimientos y habilidades, y comparten el fanatismo por el arte de arreglar.


“Es muy lindo ver en la gente que se acerca con sus objetos, las ganas que tienen de extenderle la vida. Sea porque tienen un vínculo emocional con el objeto, fidelidad o porque verdaderamente creen en la cultura de la reparación como un valor. Hay algo muy poderoso en poder volver a hacer funcionar algo, es como arreglar un poco el mundo”, nos dice Melina.

La gran mayoría de las cosas que llegan al Club, terminan siendo restauradas. La excepción son las que necesitan un repuesto determinado o una herramienta muy específica. “En ambos casos, la persona que la trajo puede ir a una próxima edición para continuar con la reparación o acercarse a un reparador barrial para terminar el trabajo”, explica Melina.


Y asegura que son pocos los casos en los que reparar un objeto y comprar uno nuevo llega a tener el mismo costo: “Es un fenómeno que se da sobre todo en aparatos eléctricos y electrónicos. En donde la antigüedad de los objetos empieza a pesar en sus funciones y prestaciones y se tiende a considerar más favorable reponerlo que arreglarlo. Esto es algo que hay que batallar a nivel de los productores, de los que ponen los productos en el mercado y especulan con el fin de su vida útil, la famosa obsolescencia planificada”

Pero más allá de cuánto se puede ahorrar, las creadoras de este proyecto bancan el valor agregado que tiene todo lo que es reparado. “Rinde tributo a un modelo sustentable de consumo de nuestros recursos naturales, es un emblema de una cultura del cuidado”, dice Melina.

Y cuenta que existe una técnica japonesa que se llama Kintsugi y consiste en corregir las fracturas de la cerámica con oro: “La filosofía detrás de esta técnica plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, y además hacerlo para embellecerlo, poniendo de manifiesto su transformación e historia. Y compartimos eso, reparar un objeto lo convierte en verdaderamente nuestro”.