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arte

Conocé a la dibujante rosarina que labura para Lena Dunham 🎨

Actualizada 15/04/2017 09:00

Todas las tardes, María Luque se sienta en el bar Varela Varelita y se pone a dibujar.

Si puede, elige una mesa que está al lado de la ventana, porque le gusta ver cómo pasa la gente.

A veces está sola y a veces se encuentra ahí con otras amigas dibujantes.

Al principio, los parroquianos las miraban -¬Ņqui√©nes son estas chicas?- pero ahora ya las conocen y hasta las esperan.

Le gusta el Varela Varelita por dos razones: tiene una luz espectacular para dibujar y siempre le hacen un dibujo con la espuma del café.


Mar√≠a es de Rosario, pero est√° en Buenos Aires desde hace un a√Īo y medio. Durante un tiempo vivi√≥ por ac√° y por all√°, sin domicilio fijo, cuidando casas de amigos que se iban de viaje.

El a√Īo pasado sac√≥ su primer libro, La mano del pintor, y empez√≥ a dibujar para Lenny Letter, el newsletter feminista de Lena Dunham y Jenni Konner.

Como (casi) todo el mundo, María empezó a dibujar cuando era una nena.

La diferencia es que después ella nunca más paró: no hay nada que le guste ni le divierta más.

Hace poco, su mamá encontró un dibujo de cuando era chica.

‚ÄúDec√≠a ‚Äúcosas sueltas‚ÄĚ y hab√≠a una cara, un perrito, un vestido, un sill√≥n y yo pens√© ¬ī¬°puta madre! esto es lo mismo que hago ahora¬ī‚ÄĚ, cuenta.

‚ÄúEn aquella √©poca mi abuelo me daba un cuaderno chiquito, yo eleg√≠a un tema, por ejemplo ‚Äúvestido‚ÄĚ, y hacia diez p√°ginas de vestidos. Despu√©s pensaba ‚Äúcasas‚ÄĚ, y hacia diez p√°ginas de casas. Ahora hago lo mismo: cuando armo un fanzine o alg√ļn trabajo elijo un tema y trato de explotarlo todo lo que puedo‚ÄĚ, le cuenta a UNO.


DIBUJAR EN EL CAOS


Aunque cada vez les encargan m√°s trabajos, ella no se considera tanto una ilustradora como una dibujante.


Incluso el proceso de trabajo es distinto: ‚ÄúCuando es un encargo me cuesta mucho m√°s, se me pone r√≠gido el pensamiento, reci√©n ahora estoy aprendiendo a disfrutar cuando hago ilustraciones. Siempre intento que las cosas que son por encargo salgan con la misma naturalidad que los dibujos que hago porque s√≠‚ÄĚ, dice.

Trabaja siempre sobre papel, con lápices de colores, fibras, acuarelas o témperas.

Dibuja y da talleres en bares, museos, pizzerías, parques, no le gusta tanto el trabajo solitario del estudio y le interesa el resultado de dibujar en un lugar un poco incómodo, lleno de estímulos visuales y sonoros, con mucha gente alrededor.

Todo gracias a Instagram

El a√Īo pasado, una de las editoras de Lenny Letter le pidi√≥ una ilustraci√≥n para una nota.

Habían visto su trabajo en Instagram y les había copado.

No era la primera vez que la contactaban por ahí para ofrecerle laburo.

‚ÄúEl proceso de trabajo con Lenny Letter es genial, porque me contactan, me cuentan que tienen una nota para m√≠, y me pregunta si estoy disponible. Tengo la suerte de que mi proceso de trabajo es bastante r√°pido y cuando les digo que s√≠ me pasan la nota, que en general tengo que leer varias veces o investigar un poco, porque pueden ser temas m√°s coyunturales de Estados Unidos‚ÄĚ.


LA MANO DEL PINTOR

Durante muchos a√Īos, en la casa de Mar√≠a hubo un daguerrotipo de su tatarabuelo, Teodosio Luque.

Era un poco siniestro y ella y su hermana le tenían miedo.

De grande, Mar√≠a se enter√≥ que Teodosio, que era m√©dico, hab√≠a sido compa√Īero de batall√≥n del pintor C√°ndido L√≥pez -que a ella le encantaba‚Ää‚ÄĒ‚Ääen la Guerra del Paraguay: ‚ÄúIndagando un poco sobre la relaci√≥n entre ellos descubr√≠ que √©l hab√≠a sido el m√©dico que le corta la mano a C√°ndido cuando √©l sufre una herida en la batalla de Curupayti‚ÄĚ, cuenta Mar√≠a.

De esa historia salió La mano del pintor, su primer libro, una novela gráfica en la que María imagina que ella y el fantasma Cándido se hacen amigos y él le pide que termine sus pinturas inconclusas.