Tenemos el mejor newsletter del mundo mundial. Posta!

Lo escribimos a mano. Un correo por día con noticias para nuestra generación. Simple. Sin vueltas y sin spam 😉

arte

3 chicas te cuentan por qué está bueno bordar 👌

Actualizada 02/01/2018 03:12

Bordar está de moda, sí. Cualquier vuelta en Instagram por #bordado , #bordar, #bordando, #bordadocontemporaneo lo demuestra: hay más de 800 publicaciones sobre esta práctica. Tres bordadoras que nos contaron por qué pueden pasar horas concentradas en un pedacito de lienzo.

Carolina Berro (artista visual y profesora de bordado @bordadoscaribe)

“Empecé a bordar a principios de 2014. Soy artista visual y en ese momento estaba haciendo una investigación sobre cuestiones de género, erotismo, pornografía, post pornografía a través de la fotografía, el vídeo y los textos. Y en un momento surgió la necesidad de hacer una obra bordada, porque quería generar una impacto de contraste entre lo femenino de antaño de la técnica, esta situación de la mujer en la intimidad del hogar bordando, con la imagen fuerte”.


“Creo que el bordardo resurge a partir de una re significación de una herramienta totalmente arraigada a lo femenino, no solo desde la intimidad del hogar sino también en la ronda. Yo estoy segura de que las revoluciones feministas se gestaron antes que nada en una ronda de bordado, porque eran espacios de encuentro súper importantes para las minas. Hoy que ya no somos tipas que esperamos sentadas en casa que venga nuestro marido, está buenísimo poder reencontrarse, poner las manos en la materia, siendo parte de ese mismo linaje femenino y resignificándolo. Eso lo veo todo el tiempo en el taller, se arman unas rondas de mujeres espectaculares, cada una con una búsqueda distinta. Mi labor como docente tiene mucho mas que ver con lograr que cada una de las alumnas encuentre su propio proceso y qué es lo que quiere decir a través del bordado”.


Para mí el bordado es una manera de pasar mucho tiempo en la intimidad con mi propia obra. La diferencia que yo encuentro entre quedarme en el dibujo original y bordar está en la carga de significado que se da a partir del tiempo y del contacto con la materia. Hay algo con lo textil que a mí me interesa un montón, que tiene que ver con lo que significa la tela, el hilo, dar puntada, bordar, desbordar. Yo siempre digo que bordo para no desbordar. Para mí es una herramienta artística y casi una forma de meditación”.

ANDREA PAREJAS (DIBUJANTE AMATEUR)


“Cuando me mudé a Capital, hace ya 15 años, mi abuela Gladys me insistía con que tenia que aprender a cocinar y a bordar. Empecé a bordar en mayo, recordando a mi abuela, pensando mucho en ella, y ahí me surgió la idea de hacer un diario de bordado en el que le hablo a mi abuela y le voy contando lo que aprendo clase a clase. Es como una excusa de conexión con ella y con sus cosas. Cada tanto me encuentro con las hermanas de mi abuela, les conté que bordaba y ellas me dijeron que a ella le encantaba bordar, que había aprendido en el colegio. Yo no llegué a hablar con ella de qué significaba el bordado, porque era chica. Ahora de grande, como no la tengo a ella, tengo un diario en el que le dejo notas, le cuento sobre mis errores, los nudos que hago con los hilos, las cosas que voy bordando, las herramientas que voy conociendo, los puntos que voy a aprendiendo. Mi mundo en el bordado es compartido exclusivamente con ella, que no está. Supongo que encontré en el bordado una excusa para extrañarla menos”.


“La primera palabra que bordé fue el nombre de mi abuela Gladys y después de eso empecé con algunos proyectos personales. Como me gusta dibujar empecé a dibujar directamente con hilo, y a bordar sobre plantas, sobre jardines y sobre Japón, que son los tres temas que me interesan después de bordar para mi abuela que es prácticamente lo que hago todo el tiempo”.

Diario de bordado para la abuela Gladys:

Carolina me dijo que practique, que me fije si me animo a escribir algo con alguno de los dos puntos que aprendí hoy. Quería contarte que recién terminé de escribir tu nombre en punto-atrás. Gladys. En hilo verde. Un verde oscuro, lindo. Creo que tenías un vestido de este color. Te queda bien el verde. Le conté a Carolina que escribí tu nombre en mi pedazo de tela en el bastidor, y ella me corrigió, escribí tu nombre en mi “dechado” y ahora mi “dechado” es más lindo. Por tu nombre. En tu nombre. Dice la profesora que así las cosas tienen más sentido, que así mi bordado tiene más sentido. Me pregunto si me estás viendo, si podés ver cómo te bordé. Voy a buscar una foto tuya, Carolina dice que “hay que invocar de más cerca a las personas que queremos” o algo así. Que busque una foto tuya y si quiero la lleve a la clase en mi mochila o la ponga en algún rincón para que me mires y me abraces desde ahí. Desde la foto. Quizás lo haga, tengo pocas fotos de nosotras dos. Quizás te pueda bordar un día. Abuela, es que te extraño, aunque ahora también vivas en mi dechado.

CECILIA FANTI (LIBRERA EN @CESPEDESLIBROS Y ESCRITORA)


Me nació el interés en bordar porque siempre tuve la sensación de que era profundamente inútil en lo manual y en todo lo que sea de detalle y motricidad fina. Lo soy y me frustro muy rápidamente y me cuesta mucho ejercitar la paciencia y la concentración. Primero me anoté en un taller intensivo, que duró tres o cuatro horas, donde aprendimos puntos básicos y a partir de ahí fui y me compré cuatro mil hilos, bastidores, lienzos, y me armé mi kit. A mí me sirve en varios sentidos, muchas veces para calmar mi ansiedad y poder concentrarme en una cosa y solo en una cosa. Es un ejercicio de paciencia para mi, una suerte de ansiolítico textil y natural”.