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Argentina

Sebastián es crack en el footgolf y te cuenta todo sobre este deporte ⛳️⚽️

Actualizada 16/07/2018 06:06

Cuando se combinan dos deportes, el resultado puede ser muy divertido. Uno de estos casos es el footgolf. Se juega igual que al golf pero con los pies y usando pelotas de fútbol.

Sebastián Pelliccioni tiene 32 y juega al footgolf desde el 2010, que fue el mismo año en que se creó la Asociación Argentina de Footgolf. Es uno de los pioneros en el país y en el mundo: el deporte nació apenas un año antes en Holanda.

Acá se empezó a difundir en 2011 con el programa que se emitía por TyC Sports que se llamaba Esto Es Footgolf, en el que se entrevistaba a distintos deportistas mientras jugaban.

“Vi un zócalo que tenía un mail y me contacté. Pregunté de qué se trataba, me contaron y me invitaron al primer torneo que se organizó. Lo juego ininterrumpidamente desde hace ocho años, no paré”, cuenta.


Las medidas de las canchas de footgolf son parecidas a las de golf pero suelen tener algunas modificaciones: “Se adaptan las medidas. Por ejemplo un Par 5 de golf puede tener unos 400 ó 500 metros. Nosotros una pegada buena, normal, es de entre 80 y 100 metros”, dice.

Los hoyos miden 52 centímetros y no se puede jugar con botines de tapones altos. Además, tampoco está permitida la indumentaria de fútbol, por eso se recomienda jugar con chomba.

Sebastián es crack. En 2017 terminó sexto en el ranking mundial y en 2012 salió campeón argentino. Explica que el sistema de puntos es parecido al del tenis y que en cada torneo un jugador se lleva un proporcional de puntos de lo que recibe el primero: “Los Mayors son tipo los Grand Slams y reparten mil puntos. Se utiliza una tabla del 95 por ciento. Si salís segundo te llevas el 95 por ciento de los puntos del primero. Si salís tercero, el 95 del segundo. Y así sucesivamente”. Y al final de la temporada se define el ranking con la sumatoria de puntos de cada competidor.


Su mejor tiro es el plano: “Es cuando tenés que pegarle en zonas muy estrechas, un tiro recto y fuerte con el empeine. Es muy difícil pegarle. Parecido a cómo le pegaba Roberto Carlos”. Y también dice que es muy bueno en las definiciones: “En el pat de menos de cinco o seis metros, ahí donde se definen los torneos, ahí me llevo bien. Después, obviamente como todos, trabajo para perfeccionar el resto de los tiros”.

Brasil y Uruguay también tienen footgolf pero se están desarrollando lentamente. Por eso no les queda otra que competir en Europa. “Para los argentinos es difícil, tenemos que viajar sí o sí para tener alta competencia. Y la financiación es por motus propio, por deseo o por pasión”, explica Sebastián.

“En cantidad de jugadores, canchas y sponsors. Ahora se están haciendo registros de los jugadores. Pero cada vez son más. Y la mayoría son adultos, que tienen cierta independencia económica y laboral”, dice.

El footgolf es un deporte mixto: “Hay footgolf femenino y va creciendo. En algunos países como Italia es un poquito más fuerte que el nuestro. Pero despacito nosotros nos vamos arrimando”.


Como en diciembre es el Mundial en Marruecos, Sebastián se está preparando y jugó torneos en Italia, Eslovenia, Inglaterra, Francia y Holanda.

Este torneo del mundo tiene dos modalidades: individual y por equipos. Sebas estuvo en el mundial pasado, pero para este todavía no están los clasificados: “Por ahora yo estoy en lo que es el preseleccionado, junto a otros tantos jugadores. Estamos practicando y entrenando para ver quiénes son los convocados en el sistema por equipos del mundial. Después cada uno hace su trabajo para clasificar de forma individual”.

Sebastián cuenta que le encantaría poder ver el momento en el que los jugadores puedan vivir del footgolf: “Nosotros hoy vivimos un poco para esto pero no de esto. Así que por una cuestión generacional, no creo poder ser protagonista en cancha como jugador de ese momento del deporte”.

En un futuro le gustaría enseñarle a otros todos sus conocimientos: “Me gustaría mucho tener una academia donde poder transmitir lo que siento que pude ir aprendiendo durante estos años. Es algo que me inquieta bastante, poder tener una academia de alto rendimiento para el momento en que el deporte ya lo requiera”.