Tenemos el mejor newsletter del mundo mundial. Posta!

Lo escribimos a mano. Un correo por día con noticias para nuestra generación. Simple. Sin vueltas y sin spam 😉

Argentina

Por qué nos reímos cuando alguien se cae 😂

Actualizada 26/07/2017 04:24

Esta es una pregunta difícil de contestar porque a decir verdad las personas somos por naturaleza empáticos… es decir, somos capaces de sentir lo que el otro siente.

Ser empáticos es nada más ni menos que una de las claves de la supervivencia del ser humano como especie. Además viene codificada en nuestro cerebro.

La capacidad de compartir emociones y entender los sentimientos de otras personas tiene origen en unas neuronas especiales de nuestro cerebro, llamadas neuronas espejo.

Cuando vemos a alguien realizando un movimiento, estas células se activan como si nosotros copiáramos esa acción, aunque estemos quietos. Además, son las responsables de que podamos entender qué piensa y siente otra persona.


Por ejemplo, por qué algunas películas nos hacen llorar (nunca superé que Jack se muriera en Titanic) o por qué nos indigna cuando un amigo nos cuenta cómo esa chica/o le clavó el visto.

Entonces… si somos capaces de sentir aquello que la persona que se está cayendo siente… ¿qué hace que nos riamos de ellos en lugar de preocuparnos?

La ciencia no se queda quieta, y en este caso, la psicología y la neurociencia se unieron para explicar esta contradicción:

1. “No es en serio”

El Dr. Fry, psiquiatra y fundador de la gelotología (ciencia de la risa) de la Universidad de Stanford, dice que una de las razones por las cuáles nos podemos reír de alguien que se cae es porque sabemos que lo que está ocurriendo no es grave, y por eso lo enmarcamos como si fuera un juego. Esto explica por qué nos causa gracia que alguien le pifie a un escalón pero no que alguien se caiga de un edificio.

2. Incongruencia

Nuestro cerebro encuentra graciosa toda diferencia entre lo que debería ser y lo que es. Por eso nos parecen graciosos chistes como:

- Mamá, mamá hay olor a muerto... mamá... mamaaaaaaaa!

La gracia está en que no vemos venir el remate y nos toma por sorpresa. Las caídas son inesperadas, contradicen el curso normal de la acción y por eso no podemos evitar que nos resulten graciosas.

3. Y… las neuronas espejo

Un momento, si más arriba les dije que las neuronas espejo son las responsables de que nos pongamos en el lugar del que se cae (imaginemos: vergüenza, un poquito de dolor), ¿cómo es que nos pueden hacer reír estas sensaciones?

La risa, esta vez no se explica por comprender los sentimientos del otro, sino por los movimientos que hace. Cuando alguien está por caerse seguramente hará todo lo posible por intentar recuperar el equilibrio: revolear los brazos, sacudir las piernas, todo esto acompañado por una cara de sorpresa total con sonidos inentendibles. Se cree que este cocktail de ridiculez funcionaría como una cosquilla cerebral (?) en nuestras neuronas espejo (¿no sería gracioso si yo hiciese todos esos movimientos?), derrotando a la empatía y cediendo a la carcajada.

Y para terminar, les propongo ser sus propios sujetos experimentales y tratar de contener la risa con este video de las mejores caídas de la televisión argentina:


Paula González