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Argentina

María consiguió autorización para cultivar marihuana y le puede cambiar la vida a su nieto 💪

Actualizada 13/07/2018 06:11

En septiembre de 2017 se sancionó la ley 27.350 que autoriza el uso medicinal del cannabis y sus derivados para el tratamiento de epilepsia y con fines de investigación, pero muchos trastornos y enfermedades para los cuales se recomienda quedaron afuera y el autocultivo no se legalizó.

El aceite de cannabis se usa para tratar muchos problemas, como el insomnio y la ansiedad, y hasta para ayudar con síntomas del Alzehimer, pero usarlo fuera de lo que dice la ley puede ser un delito.

El caso de Joaquín, un nene de Río Negro que sufre síndrome de Tourette, un trastorno neuropsiquiátrico que le da muchos tics físicos y fónicos, no es uno más. La Justicia de esa provincia autorizó a su familia a cultivar todas las plantas que necesite para tratarlo.


Todo empezó en 2016 cuando le hicieron un diagnóstico a Joaquín en donde decía que el tenía trastorno obsesivo-desafiante, trastornos de sueño, hiperactividad y déficit de atención.

Su abuela, Maria Eugenia Sar, cuenta que vieron a varios profesionales pero el resultado estaba lejos de ser el deseado. “Terminaba siendo peor el remedio que la enfermedad. Los medicamentos le provocaron muchos efectos adversos: aumento de peso, el trastorno de sueño seguía igual y eso lo llevó a otra medicación para que durmiera, se babeaba, se le entumecían los miembros inferiores, estaba aislado y antisocial”, dice.

Maria Eugenia empezó a investigar sobre las propiedades del aceite de cannabis y junto a su esposo decidieron acompañar a su hija y nieto en este camino.


BTL

“Somos abuelos. Tenemos más de cincuenta años y la marihuana siempre había tenido mala prensa, así que teníamos un prejuicio al respecto. Tuvimos que romperlo, desestructurar la ciencia y fue el abuelo, médico, quien probó el aceite para ver los efectos a corto plazo antes de dárselo a Joaquín”, nos dice María Eugenia.

Al no ver que ningún efecto que le hiciera mal, arrancaron a dárselo a Joaquín y desde el primer momento los cambios se notaron muchísimo: “Volvió a sonreír, a ser sociable, los tics fueron desapareciendo, volvió a dormir, era el mismo nene que conocíamos previo al diagnóstico.”


Al no poder conseguir el aceite de forma gratuita y legal, presentaron un amparo en la Justicia para poder cultivar el cannabis ellos mismos. El 7 de julio la jueza federal de Rio Negro, Mirta FiliPuzzi, autorizó a la familia de Joaquín a “cultivar todas las plantas de cannabis que sean necesarias”.


DINAFEM

Este es el segundo caso de este tipo. En marzo de este año en Salta, una mujer también fue autorizada a cultivar plantas de cannabis para tratar el trastorno de su hijo.


María Eugenia dice que esto no es suficiente: “Vamos a seguir trabajando para que esto no sea un privilegio para nosotros, sino un derecho para todos los que lo necesitan”.