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2017

@juampigon y @lailaroth te cuentan cómo es la vida de un Instagramer 📱

Actualizada 21/03/2017 03:13

Spoiler alert: no es grabar y ya. Hay mucho laburo atrás.

Durante años, las semanas de Juampi González fueron más o menos parecidas a las de cualquier pibe universitario: empezaban muy temprano y tenía que trasladarse entre el quilombo de la ciudad de Buenos Aires hasta llegar a alguna clase.

En su caso, las mañanas arrancaban con exigencias mentales fuertes; según el cuatrimestre que estuviera cursando, podía empezar con horas de álgebra, electrotecnia o termodinámica. Después vinieron la tesis que lo terminaría de convertir en Ingeniero Industrial, y más tarde, los 18 meses de pasantía en Volkswagen.

Esa fue su vida hasta septiembre del año pasado, cuando con el tiempo libre que le dejó terminar la facu empezó a hacer videos cómicos en Instagram.

“Yo ya hacía videos con un estilo parecido en YouTube, pero pasó que todos los comediantes empezaron a incorporar esa forma de hacer humor en videos de, en su momento, 15 segundos, y yo me sumé”, cuenta Juampi a UNO.

Hoy, con 29 años y casi 300 mil seguidores en Instagram, lo que era su hobby se transformó en su forma de vida.


“Antes subía dos o tres vídeos por día, después pasé a subir uno, y ahora subo 5 por semana, porque en el verano hice muchos shows y escribir cada sketch lleva su tiempo. Mis videos anteriores eran más de agarrar el celular y hablarle a la cámara. Después, con el tiempo, les fui sumando producción, arranqué con los personajes (Alessanda Teapoya y Martín GigoSily), y cuando Instagram amplió la duración permitida a un minuto, incorporé todavía más cosas”, dice el standupero.

Lejos de las aulas del ITBA y las oficinas de la multinacional para la que trabajó, su rutina empezó a incluir, entre otras cosas, una peluca, un lápiz, papel, y sí o sí, su celular.

Todos los días me siento a escribir desde tweets a monólogos, aunque más que nada genero ideas y después veo dónde las aplico. Depende de cuál sea el video tardo más o menos. Los de Alessandra son más simples, porque son en un único plano. Para prepararlos, busco una pregunta que me parezca que puede generar algo gracioso entre los comentarios de mis seguidores, escribo la respuesta, la practico para que entre en un minuto, me visto de Alessandra y lo grabo en una toma; todo eso en unos 45 minutos. Si hago un video con varias tomas y distintos planos, puedo estar hasta 2 horas; y si son de una entrevista ping-pong a un invitado, mucho más”, explica Juampi.


Con 30 años y casi 85 mil seguidores en Instagram, la standupera Laila Roth tampoco tuvo desde siempre a una red social como centro de su vida laboral.

“Estudié Licenciatura en Estadística, y aunque no me recibí porque me falta la tesis, igual trabajaba de lunes a viernes y de 9 a 18 en una empresa de investigación de mercado. Un día me di cuenta que no quería seguir haciendo eso y dije: ‘Comeré arroz un mes, un año o dos, pero voy a hacer lo que me gusta’, y empecé a intentar vivir de la comedia”, larga Laila.


Aunque todo eso pasó en 2013, recién en 2015 le empezó a poner fichas a Instagram como plataforma para crecer en lo suyo. “El primer video lo subí en octubre, pero recién me lo empecé a tomar como una responsabilidad en abril o mayo del 2016. Hasta ese momento subía pocos videos; a algunos les iba mejor y a otros peor. Recién cuando entendí que podían ser una herramienta re poderosa, me comprometí un poquito más y empecé a tratar de subir un video todos los días y tomarlo como un trabajo”, cuenta la cara femenina de Bolas Stand Up.

Sobre su rutina actual, Laila dice: “Me levanto tarde, tipo 11:30 o 12 (pero porque me acuesto muy tarde también), leo y escribo mails, y pienso ideas creativas que después trato de ver si dan más para el teatro o para Instagram. Si bien no guiono nada y hago más que nada bocetos de ideas, cuando voy a estar con otra persona en un video, ahí practico para que estemos todos de acuerdo en lo que va a pasar. Pero en general, las cosas que más lindas salen son espontáneas, improvisadas; o por lo menos a mí siempre me garpan más”.


A ella, liquidar un video le puede llevar desde 10 minutos hasta horas, todo depende de lo rápido que se le caiga una idea. Cuando el trámite está tardando mucho, se sienta a hacer “ejercicios para afrontar la hoja en blanco”, y cuando se le ocurre algo pero no está muy segura de publicarlo, le manda el video a su grupo de amigas o a otros comediantes.